*Paris, misa*
Cuando le preguntaron a Capablanca por qué había perdido la partida, dijo: El tacto de la madera de ese tablero de ajedrez no es el mismo del que tenía en casa. Estoy conjuntando posibilidades de estar bien estos días, pero creo que, como a Capablanca, me falla algo, algo se me escapa y algo no tengo a mano. Ni tengo mi Bic ni tengo mi bloc. Y aunque París me gusta mucho, algo noto. Aunque soy descreído, hoy he ido a Nôtre Dame, misa cantada, fila sexta, órgano y sermón y palabras claras; la instalación de sonido es buenísima y los fieles asistentes, entregadísimos. Mientras hacían la misa, miles de turistas paganos de entrada iban circundando a nuestro alrededor. Deben sacar una pasta porque las colas son impresionantes. Había pensado crear una atmósfera de thriller respecto a la misa, contando que se había caído una viga del techo y había matado a tres de los seis celebrantes, pero me he reprimido porque no era día y aún está reciente lo de los canónigos de la “Capella del Calze...