*Mitos*
Después de haber pasado en mi vida muchas Navidades y pocas Noches buenas, así lo quiso la vida, metafórica y realmente hablando, estoy decidido a recrear en mí los mitos más conocidos en la historia para reforzar mi carácter, y así me veo como un Ulises, aunque menor, pasando penalidades en un mundo lleno de monstruos y tentaciones a los que, por mi condición humana, he sucumbido las más de las veces.
En otro momento me convierto en Edipo y la profecía fatal engulle mi destino y mi conocimiento.
Otra vez, en otro momento, soy Prometeo, y desafiando a los dioses, robo el fuego divino para dárselo a los humanos.
Con Ícaro ambiciono acercarme al sol con alas de cera, vuelo, y por mi ambición caigo en el mar por no haber medido mis límites.
Me ataca la vanidad y me veo hermoso y mi amor propio me lleva a enamorarme de mí mismo y perecer de desdicha como Narciso.
Me visto de Hércules y arrostro con los doce trabajos.
Del ojo de Ra salen las lágrimas que crean a la humanidad en mi presencia, y ese ojo se transforma después en la diosa Sekhmet, la que castiga a los hombres que violan las reglas de los dioses como la guerra y el asesinato.
Un punto culminante en la mitología es cuando Teseo mata al minotauro y sigue el hilo de Ariadna, logrando salir del laberinto.
Yo estoy buscando ese hilo rojo que me guíe a la salida airosa a una vida con más incertidumbre que nunca por las debilidades de unos europeos melífluos y la locura desconcertante de un americano ido, al punto que nadie reacciona, y La Tierra se ha convertido en una partida de Monopoly, que si no fuera tan triste lo que vemos, sería para ponerse a reír y desencajarse la mandíbula…
Yo, desde aquí, apelo a Sekhmet, para que vuelva y castigue a los que hay que castigar, sin tardanza ni excusa posible…
*B.M.*

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