*Detritus*


 Nunca suelo escribir por encargo; bien se sabe esto; de mil ocasiones solo he escrito tres o cuatro veces de ese modo, aunque ahora es casi como un reto. 

¿A que no eres capaz de escribir sobre el estornudo de un muerto? Me dijo un amigo el otro día, pues sí, lo hice y los esquemas de proponente  pueden saltar por los aires y mi flaneo buquineador puede aterrizar en un rascacielos en Manhattan o en la churrería que ponen en la plaza de mi pueblo para fiestas. Lo mismo da. 

 Mi amigo Batiste, que es de Burriana, y me lee y me comenta, y el lunes pasado me dice: ¿Por qué no escribes sobre la profesión de mi abuelo y de mi padre? Bueno, le digo, lo intento a ver qué sale… Y ahí viene la buena, datos, no tengo demasiados porque esa profesión ya no existe como tal en el contexto en que se hacía en 1934 o en 1965; ha cambiado, se ha mecanizado mucho, pero era una profesión necesaria, porque el sistema de alcantarillado brillaba por su ausencia y en las casas había que evacuar esa materia. La palabra para la profesión en castellano no es muy esclarecedora, pero en valenciano sí; al abuelo de mi amigo le llamaban y a su padre también “Batiste el Merdero”; no lo traduzco al castellano porque pierde fuerza. In illo tempore, en las casas estaba el comú, que era una habitacioncita con puerta y ventana y un asiento al modo de los romanos en su tiempo. Era un pozo no muy hondo, donde iban quedando los detritus humanos y se tapaban con cal regularmente. Cuando era menester, se llamaba a Batiste y el hombre con sus medios vaciaba el pozo y hasta dentro de dos años. Ahora llegan a la casa con un camión cisterna y mecánicamente vacían lo que hay que vaciar. Pero una vez puestos y metidos en harina, voy a dar una pasada por ese mundo, y veo que además de nuestros residuos fecales, a España vienen 90 millones de visitantes que están una media de seis días, me dice Ramón que es médico, un dato científico, que una deposición media puede rondar los 250 g y de ahí tenemos que nos dejan 135 millones de kilos de material fecal, y a la vez dejan 135.000 millones de euros, lo también lo cual significa que por cada kilo de material fecal recibimos 1000 €, lo cual es una buena cotización, una buena relación calidad precio. 
Yo, que conozco a Batiste y a su familia, les agradezco ese esmero en aliviar las casas, esmero que ha servido para dar estudios a un abogado y a un médico, así que ni dudes por un instante de la bondad y del poder de abonar caminos culturales a gentes de provecho, que llevan en su espíritu los excrementos o cacas, como gustes llamarles. 

 *B.M.*

Comentarios

Entradas populares de este blog

*Hermano*

*El Madrigal, el nostre troç*

*Viaje eclesiástico*