*Cortina de Humo*
Mi tío Fidencio Molés me contó ayer cuando ya casi se le había pasado la borrachera que no le expulsaron de la Real Academia de San Carlos de las Bellas Artes por su inclinación al ron, más al contrario le expulsaron porque con la clarividencia que da a la voz y a la lengua, la toma de ron en cantidades suficientes, denunció no sotto voce, que la imagen de San Blas que desapareció de la Concatedral de Castellón, se la quedó el Vicario general, aunque una monja descalza, la que un día apareció en misa con los mocasines de levantarse de la cama del obispo, contó que la imagen policromada, preciosa, de 38 cm de alto y de 35 cm de contorno, que es de la escuela de Siena, con medidas clásicas donde las haya, estaba en el comedor privado de Exce, que le llama ella así al Bisbe en confianza.
La estratificación de los eclesiásticos hace que nada se sepa de sus cosas de modo oficial, pero el alcohol y las almohadas dan mucho de sí.
Un sobrino nieto de mi tío, que fue cura de Castellnovo, siempre dijo que, en la tarde que murió Manolete, que no murió en la plaza de toros, sino al día siguiente en el hospital de San José de Linares, él actuaba de sobresaliente y eso en nuestra familia siempre se ha valorado mucho. Después se retiró y se dedicó a la cerería, haciendo una fortuna considerable, por los muchos contactos que tenía.
Tiene un manuscrito, este hombre, que cuando lo leí, me dio la impresión de que era un antecedente de Wag The Dog, la película que aquí se llamó Cortina de humo, con bastante éxito de crítica y público. La película cuenta cómo un asesor de imagen y un productor de cine inventan una guerra para distraer a los votantes de un escándalo del presidente de EEUU.
Tú puedes preguntarte qué hago yo pasando de aquí a allá y de acá a acullá… y es eso… cortina de humo… He contado dos verdades y nadie sabe por qué…
El escritor, mi tío, que es un descreído religioso, me decía que la iglesia nos tiene embobados con la Biblia mientras mete el óbolo en el saco.
Es un descreído que, si llega a vivir en tiempos de Torquemada, no sé lo que hubiera pasado.
El San Blas es una pasada…
*B.M.*

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