*Kennedy, Dallas*


 Las apariencias no duran demasiado tiempo; cuando llega el tiempo del carnaval, si no tienes un caballo, puedes enjaezar un burro, pero tienes que ir con cuidado de que no rebuzne y sabes que seguro que va a rebuznar porque los burros rebuznan a la mínima. Yo tuve uno que gané en la rifa de San Sebastián en Villavieja y tuve que llevarlo a casa de noche, un lío, porque no lo pude subir al piso, no quiso entrar en el ascensor y lo dejé en el garaje; por la mañana había coceado dos coches y una moto, no rebuznó, pero sacó a relucir su enfado. 

 La apariencia que daba Europa desde 1951 hasta ahora no tenía mal aspecto, daba el pego, pero ahora ya se le ven las costuras y hoy en Davos, Trump va a ejercitar su chulesca altanería frente a una Europa de medio pelo con representantes melifluos, que no saben qué hacer ni a quién preguntar y, claro, ante tamaña inseguridad, ahí tienes a Putin, disfrutando de que la OTAN, NATO o como quieras llamarla, se deshaga como azucarillo en agua caliente. 

¿Qué puede pasar? Le pregunté a un amigo que vive en Dallas en la plaza Dealey, que es donde mataron a Kennedy, y allí tiene una librería. Y mi amigo me responde: Anything can happen y añade con su acento gaditano: Lo malo es que Oswald ya no vive. 

Solo recordar que si en una negociación no estás en la mesa de la discusión y acuerdos…estás en el menú.

 *B.M.*

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