*Una de caracoles*
Hoy es sábado, pero como llueve y es Sant Antoni, todos los días es un santo u otro o varios al unísono ya lo sabéis, voy a hacer como que es domingo, domingo de enero con frío, donde hace frío, y con lluvia ligera, donde la naturaleza nos ha obsequiado con temperaturas agradables, privándonos de los paisajes potentes con árboles y ríos, ya que somos una llanura de aluvión creada por lodos y residuos pleistocenicos, que no tuvieron la delicadeza de obsequiarnos con tierras raras y valiosas, ni nada que tuviera valía de verdad…
Nunca tuve tiempo de preguntarle a mi padre ni a mi abuelo por qué no fueron a vivir a lugares más bucólicos, porque la pobreza o la falta de riqueza se llevan igual de bien o mal en cualquier parte, aunque aquí, debido a la falta de cultura de viajar, todos dicen que esta es la mejor tierra del mundo, cuando no conocen otra…
P Puede que esa manera gasterópoda de ver el mundo se deba a la cadena de sufrimiento que han ido padeciendo secularmente mis mayores, y digo lo de los caracoles, porque su mundo se limita a unos metros cuadrados de bosque o maleza y a encerrarse en su caparazón, no vayas a hablarle a un caracol de secano de los de aquí, que es el Teide o que comen en Donosti, él va a creer que la cáscara de melón o de naranja que le dejan en el patio trasero de la alquería son lo mejor del mundo, y para él lo son, porque nunca ha probado la cáscara de melocotón de Calanda o el hollejo de la uva moscatel de Tarragona…
El mundo podría ser bonito de ahora en adelante, si no lo aprendemos a golpe de patochada de Trump, mientras en Europa se tientan los ropajes las caducas monarquías que han melifluenciado nuestro carácter al punto de que no somos nadie…
Si estoy equivocado, que me gustaría… saber…
*B.M.*

Comentarios
Publicar un comentario