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Mostrando entradas de diciembre, 2025

*Tiempo de silencio*

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  Como mañana ya podré decir, con certeza y sin mentir, que te lo conté el año pasado, te lo voy a decir hoy… Creo que te dije cuando hablábamos y hablábamos que no era prudente enamorarse, que no debías enamorarte de mí; me dijiste que de acuerdo, pero no, no lo hiciste, es decir, te enamoraste; decías que no, pero se te notaba demasiado que sí. Siempre dispuesta, atenta, expectante, esperando, pidiendo, tomando y satisfaciendo las necesidades amorosas a cualquier hora del día y de la noche; nunca hubo distingos en eso. Hablar cultamente de cosas interesantes, siempre cosas nuevas y novedosas, necesidades que se cumplieron. Todas se cumplieron. Tal vez hubo demasiada intensidad. Era como algo prohibido que se podía hacer cada día.  Dijimos: Cuando uno ya no quiera, lo dice y se acabó. Eso implicaba que no hubiera enamoramiento. Pero te enamoraste y no debía continuar aquello para que no hubiera sufrimiento o dejara de verlo. Nos distanciamos con el silencio más absoluto por t...

*Silencio, se sueña*

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  El momento de la noche, que a mí me pilla siempre de madrugada ya, a eso de las 5.00, ese momento donde todo duerme, se llama conticinio; pocos lo saben porque están durmiendo, pero es un goce no oír nada.   Plauto ya usaba esa palabra que a mí me da paz con el cúmulo de ausencias que conlleva. Es la hora de crear; para mí ese es el momento.  Es muy llamativo que lo opuesto al conticinio sea el gallicinio, que es el momento en el que el gallo anuncia el amanecer.   Son momentos cultos; yo me quedo con el silencio profundo y total, un momento místico de quietud. No es una hora concreta, sino un momento, el instante en que la noche se hace tan profunda que todo calla.   Dice Manuel Vicent que los mejores momentos los ha vivido en su pequeña barca disfrutando de ese silencio que solo el mar te regala cuando está dadivoso. La contraposición a esa calma para mí fue en un crucero en marzo en el golfo de León con fuerza siete, en el que el cabreo de Ne...

*Amistades diferentes*

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  En 1977, Mark Knopfler escribió Sultans of Swing. Él tocaba la guitarra, sin púa, porque con muchos sacrificios sus padres le regalaron la guitarra sin amplificador; no les llegaba para tanto y Marck aprendió a pulsar con los dedos las cuerdas, donde otros ponían la púa. Ese sonido diferencial le hizo único.   Yo quiero hacer desde estas líneas un homenaje a algún amigo que tiene un sonido único, incluso homenajearme a mí mismo, si se me permite, porque ser amigo es sonar diferente; no hace falta más que encajar. Yo me precio de que tengo algún amigo así, y presumiblemente yo también suene diferente para alguien.   Las buenas canciones tienen armonía, ritmo, swing y letra, pero aunque a veces falte algún componente, esa canción puede ser la tuya. Si pudiera ir con el tiempo hacia el lugar, como Dickens hacía, ese lugar donde están los que quieres, lo que más me gustaría hacer sería pasar más tiempo con ellos y decírselo, porque soy, somos muy parcos en decir "...

*Brigitte Bardot*

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  Cuando me pareció que la adulación ya no tenía sentido, quise intervenir, porque la extrema derecha se había intentado adueñar de su idea de ayuda humanitaria, en forma de auxilio a los animales. Yo, por si no te acuerdas, estuve en casa de la Monjera en Sevilla, el día que vino a bailar y a comer. Brigitte iba a su ritmo, no comulgaba con ideas de política alguna, era un ente superior a los estereotipos, ni nazis, ni nacionalistas, ni librepensantes, ni comunismo ni capitalismo. Brigitte era Brigitte… De ahí salió su idea de ayuda humanitaria a los animales. Si cuidas a los animales, seguro que vas a ayudar a las personas, decía ella, graciosamente. Ahora hay una idea de asociarla a al extrema derecha. Nunca comulgó Brigitte con Le Pen ni con política que no incluyera a los más desfavorecidos. Así debía ser. Así es. Por eso, por su seximbolismo internacional, por el culto al dios Onán y por la pléyade de personajes y personajillos que la quisieron cuando aquí las únicas mujeres ...

*Felicidades*

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  Ya han pasado 250 años desde que Cadalso publicó sus “Cartas marruecas”, en las que criticaba a la sociedad española del siglo XVIII. A través de la mirada de Gazel, se plasmaron los defectos y contradicciones de la sociedad del momento con la intención de promover un cambio. Hoy siguen tan vigentes aquellas cartas, que se pueden leer como si las hubiera escrito yo hace dos meses o ahora mismo. Las cartas tienen el don de poder ser leídas o no; además, entre mi intención al escribir y lo que tú recojas al leer, puede haber varios eones de distancia por poner algunos pocos kilómetros de por medio. El momento, la intención, el conocimiento del tema, la profundidad del análisis y la corrección en la descripción van a ser importantes, pero sobre todo me atrae la intención y el poder de convicción. Si yo tengo la finalidad de felicitarte y desearte cosas buenas en abundancia, no me andaré por las ramas. Si quiero echarte en cara algo, puedo adornar las líneas para herir demasiado, o b...

*19 pares*

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  19 pares; he tenido que volver a contarlos, hay 19 pares. Yo, que siempre he sido parco en cuestiones relativas al calzado, porque me dura una barbaridad, he sentido algo parecido a vergüenza y a despilfarro.  ¿Qué necesidad tengo yo de tener 19 pares? Me duran una enormidad; tengo algún par que tiene tantos años que ahora vuelve a estar de moda otra vez, a la última moda. Siempre me pongo los mismos cuatro o cinco pares, eso sí.   Hace unas semanas, una noche, en el silencio de la madrugada, que es cuando mejor me encuentro, agucé el oído, porque me pareció oír unos cuchicheos y, descalzo, para no ser notado, me acerqué a la habitación donde oía las vocecitas, quieto, con los oídos abiertos, cual escotilla de barco; oí que salía una conversación a varias voces desde dentro de dos armarios zapateros…  —¿Has visto que siempre coge los mismos para ir a caminar? --¿Y los domingos? Los domingos tiene a los de piel negra.  —A mí hace meses que no me saca a la ...

*Vaya vida*

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  La vida sería lo que sabemos ahora que hubiera podido haber sido de haber ocurrido lo que en verdad debió suceder,  y que, cosas que se interpusieron en el camino no dejaron continuar con lo que debía haber sido nuestro destino y no solo el final, si no en todas sus etapas intermedias.  No ocurre en eso, como en el díptico de Van Eyck, La anunciación, que es una pintura que es un trampantojo precioso; creemos que vemos una escultura y es una pintura, puro diseño de un gran creador, una realidad.  En la vida, lo que debía de haber sido no ha sido y nos quedamos con lo que hay, que no se parece en nada a lo que pudo ser. La realidad es dura porque si la cogemos como nos llega; y no tenemos más remedio, nos llega viciada, mutilada, renqueante, espoleada y resabiada; no nos queda más que bailar al son que sepamos, y entonces la vida que queda es lo que tenemos entre manos, no la podemos cambiar desde el origen, nos guste más o nos guste menos.   *B.M.*

*Avanza la investigación* X

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  Con las ganas de declarar que les habían sobrevenido a todos a la vez, Irma pensó en que había que actuar con todos ya, porque era preferible hacer un trabajo con una calidad buena en un tiempo razonable a aspirar a la perfección, dedicando un tiempo desmedido. Reunió a todos, pero en habitaciones separadas; ellos no sabían que los demás estaban cerca y se les hizo las mismas preguntas simples a todos, después de oírles su exposición inicial, pensando que alguien metería la pata. Irma era de la convicción de que si alguien se equivocaba, no había que corregirle; él solito llegaría al camino sin retorno.   El móvil directo del dinero, venganza, celos u otro, habría que encontrarlo.   Mientras el equipo de Irma hacía la ronda de preguntas a cada uno de los declarantes, Irma trajo a Tulo, su perro, al que había adoptado después de que este perdiera la vista de uno de sus ojos por una explosión. Era un perro policía de rastreo y con este defecto ya no servía ofici...

*13 balas, un Mauser y una foto*

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  No hace falta asegurar que yo no estuve allí; por la edad, la edad me lo impidió, pero sé que pasó y cómo se desarrolló todo, porque mis 320° de visión cerebral me daban para eso y para más. Sé que comían, qué foto llevaban en la cartera y qué tipo de comida les llegaba y cada cuánto, y cuántas balas llevaban durante meses y qué tipo de arma, y si funcionaba o no; al menos es cierto porque el que me lo contó a mí directamente lo vivió desde sus 18 años… Que eso en sí ya es una derrota aunque hubiera ganado la guerra. Llaman a la puerta de tu casa; tú no estás porque estás en el campo trabajando; no había otra manera de matar el hambre, era 1937, había que comer, y a tu madre le dan un papel y le dicen que sus dos hijos mayores tienen que presentarse al día siguiente al ayuntamiento para ir a filas. La madre dice que no tienen edad. El guardia que lleva la nota dice que a las ocho en el Ayuntamiento y que es el último reemplazo de la Quinta del biberón…  La madre reza y esper...

*Libertad*

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Si alguna vez te da por hablarme, no me digas tu nombre, solo menciona qué recuerdo conocimos juntos, qué momentos pasamos sin saber que eran los mejores de nuestras vidas y que la ineptitud de la edad y las prisas no nos dejaron vivirlos profundamente, como profundamente se bebe el último sorbo de agua, cuando ya no queda más. Dime si el paso del tiempo no ha borrado que me querías; no hace falta que me quieras ahora, con el recuerdo me vale.   He sabido que Juan Ramón nunca acarició a Platero para dejarlo definido, hecho pura poesía, ni que Rulfo estuvo en Comala, como dijo, para poner la piel de gallina en los brazos más aguerridos, ni que Beethoven escuchó su música ya entrado en años para poner lágrimas en los ojos más impenitentes. Mozart escribió sin acabar el Lacrimosa, pensando en mí, estoy seguro, y un día se lo agradeceré en las orillas del soñado Hades, donde nos encontraremos en la geología de los tiempos, donde todo vuelve a ser posible.  La respuesta a casi...

*Riñas navideñas*

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  Por si no habías caído en la cuenta, te voy a dar una pista… Entre lo que tú crees que ocurre a tu alrededor y la realidad hay un trecho de varios eones, si quieres, que sean eones de pueblo, pero son eones. Tú piensas que las cosas son como tú quieres que sean, pero, ojo, amigo, coge distancia y siéntate y observa, nada es igual en tu mundo pensado e idealizado, sí, idealizado, tienes defectos, que hasta los que más te quieren ven, y no te los cantan para que no te ofendas y vivas plácidamente los últimos 3, 8 o 50 años que se te ocurra aún vivir… Y la vida tiene tintes y tonalidades que a veces no son agradables de manejar. Sin añadir mucho más te cuento que en el trecho que hay desde donde he comido hoy, día de Navidad, hasta donde vivo, he oído al menos tres discusiones familiares de esas en las que nadie para de hablar para que el otro diga algo, y el tono ya es tan alto que mañana no se les va a olvidar la forma y el fondo y sin decir que delante hay niños que de la ejempla...

*25 de diciembre*

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  Al no celebrar los éxitos cuando se consiguen, que sería el momento adecuado, porque esa celebración quedaría fuera de lugar si los demás ciudadanos no participasen de ella. El mundo se ha acostumbrado a tener encajados los momentos para celebrar todos juntos, al unísono, cosas que realmente no son de este mundo.   Al llegar el 24 de diciembre, las trompetas y zambombas mandan el aviso de que es tiempo de celebraciones, de comidas, de reuniones, de reencuentros y de felicitaciones. Feliz tal o feliz cual, buscando no caer en repeticiones como ocurrió el año pasado.  Carreras a comprar comida y bebida superflua las más de las veces; todos estamos pasados de colesteroles y ácidos úricos.  Cuando llegue agosto, la virgen, las vírgenes de cada pueblo gozan viendo las comidas y festejos que se hacen en su honor y los vecinos van a los toros, sudando, pero contentos, porque son fechas con las de la Navidad que hacen encajar el pensamiento del rebaño.  Los hijos...

*Crecen y crecen...*

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No sé en qué quedará todo esto, pero debo tener genes de proboscidio; no sé si es en sí una probóscide, pero a raíz del maltrato recibido por los pañuelos de papel, mi nariz, con motivo de un resfriado en el que podría decirse que fluyeron aguas como en el nacimiento del río Mundo, al secarlas repetidas veces, las narices se han hinchado y están como alejándose de mí; están ya muy cerca del espejo y yo sin bizquear las veo avanzando, potentes, como si quisieran llegar a algún lugar antes que yo. No hay anunciada ninguna competición, que yo sepa, para la San Silvestre que congregue a las narices, pero me escama que mi cuerpo vaya por libre a hacer funciones que nadie organizado con mi anuencia y respaldo.  Es bien sabido cómo partes del cuerpo crecen a partir de ciertas edades; por ejemplo, las orejas van a su aire, la papada, las bolsas de los ojos, crecen pelos donde no los hubo nunca y fluyen lágrimas sin ton ni son.  La tersura desaparece y los pensamientos se ralentizan....

*El coleccionista de tiempo*

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  En Túnez, en la Medina, al fondo, casi ya en la mezquita, en la calle estrecha que hay allí, la más larga, a la parte de la izquierda hay una tiendecita regentada por un anciano de edad indeterminada y de apariencia saludable, excepción hecha de la dentadura que desapareció buscando comida, supongo, porque el señor no pesará más allá de 48 kilos.   Esa tienda en la que vende quincallería, relojes viejos, pulseras de plata, abalorios de hueso, rosarios, de los que utilizan ellos, los del islam, para rezar y algunas piedras semipreciosas, lo tiene todo en un formato de arreglo desarreglado. Y él creo que sabe dónde están las cosas, pero si le pides algo, como pasas por delante de tantas cosas diferentes, se te olvida lo que le pediste y te centras en lo que acabas de ver; entre sus posesiones, circundando todo el conjunto, hay polvo que tuvo que venir del desierto en el último Simún recordado.   He ido cuatro veces, le he comprado dos o tres cosas a precio más q...

*Tarde de compras navideñas*

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  Con la necesidad de comprar apaciguada por los años y mermada por la carencia de recursos ligada a los altos precios, que van dando brincos a ritmo de repetitivas canciones navideñas, entré en una gran superficie, un espacio con mil y una tiendas, con oportunidades ficticias y ofertas por doquier. Acompañé a mis dos hijas a hacer compras; la verdad es que para mí es muy cómodo porque no tengo que hacer nada, solo mirar mientras ellas van escogiendo lo que supongo que tenían pensado, y después pagar. Demasiado rato estuvimos dando tumbos; eso solo me sirvió para observar a la gente y ver que casi nada de lo que se ofrece me hace falta; antes bien me sobra casi todo, tengo de todo lo que utilizo y el resto no está en mi mira. ¿Qué necesidad tengo yo de un rifle submarino o uno de cazar elefantes.? Veía lo que ofrece una tienda de deportes para hacer inmersión submarina y nada, necesito de todo eso. Lo de cazar elefantes nunca se sabe, porque quién le iba a decir al emérito que des...

*Aprendiz de suicida* IX

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  Al entrar en el Clínico para ver a Casimiro, me he cruzado con una cara que he creído reconocer… No he caído en la cuenta de quién era hasta llegar a la quinta planta, habitación 543, donde el aprendiz de suicida está custodiado por dos policías. La mujer con la que me he cruzado en la puerta es Blasa, la mandadera de la catedral de Segorbe; donde ella aparece, siempre hay líos.   Hablo con los policías custodios y me dicen que la señora traía un permiso del juzgado para entrar a hablar con Casimiro.  —¡Sapristi! Os dije que no entrara nadie sin mi permiso directo. ¿Cuánto rato ha estado dentro?  —¿Qué ha hecho?  --¡Llama al médico, rápido, que le hagan una analítica completa! —Es que era una carta del juez, dicen los policías custodios.  —Os dije que nadie… ¿No tenéis teléfono? —¿No podíais llamarme?  —Doctor, mira a ver si a este lo han envenenado… Casimiro tiene mal semblante, los labios morados y la vista ida… Está en un estado de parálisis ...

*Nacimiento forzado*

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  Siempre ocurría igual, siempre había ocurrido igual hasta ahora… pero esta vez, cuando llegaron los pastores, José ya había ido reclutado por su ejército, sin paliativos, no pudo quedarse a pesar de presentar papeles de autorización y de dispensa,  y que había dos o tres docenas de ángeles, haciendo escudo para que no le llevaran. María y el niño con la tarjeta del seguro privado fueron en ambulancia medicalizada al hospital Sinaí Center y los Reyes Magos se dispensaron a golpe de metralleta, y es que la historia te la cambian sin orden ni concierto y sin avisar. Del pueblo de Belén nadie salió a la calle a reivindicar su patrimonio inmaterial de la humanidad, porque la historia, si te pilla dentro mientras se producen los hechos, no la entiendes y no eres capaz de saber medir el alcance de la lesión. Mira si no lo que nos está pasando con el cambio de pensamientos políticos y el fin de ciclo. Para cuando nos tentemos la ropa, los libros, si es que aún los hay, dirán que la ...

*Mazo y música*

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  Hay cantidad de música que me lleva de la mano y me asocia a cosas del pasado agradables. En el reciente parche mental que fue el COVID, la música me hizo tratar el tiempo de tú a tú sin bajar un ápice la guardia ni el ánimo y construir un muro de piezas clásicas que me hicieron ser feliz o al menos inconsciente. Mi conocimiento musical se amplió y derivó hacia piezas barrocas y autores como Bach, Vivaldi y Händel, hacia los clásicos Mozart, Haydn y Beethoven y los románticos Chopin, Brahms y Chaikovsky y Verdi y los modernistas como Stravinsky, Debussy y Strauss. Nunca me quedaría con uno solo; todos y cada uno de ellos tienen algo diferente y que busco para vivir, consciente o inconscientemente, casi cada día. El estado del alma me pide a Mozart, Vivaldi y a Chopin, y mi cerebro dibuja el paisaje por el que vago y voy repitiendo estrofas enteras, porque me saben a poco en cantidad los momentos sublimes.  Nunca olvido el Lacrimosa, la Primavera de Vivaldi o el 21 de Chopin....

*Guia de ayuda*

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  Iba a escribir una guía para hacer como que no te importa demasiado o nada que no te quiera alguien, y me ha salido esto, después de tomar Frenadol, que no sabes a qué precio lo han puesto en el mercado de las drogas permitidas.  Si te encuentras en ese caso, hipotético, pero probable a todas luces y más que posible, ya me dirás qué te pasa por la cabeza. No sé si has visto alguna vez cómo un animal rechaza a su hijo en una granja o en la sabana; yo lo he interiorizado y me he puesto en la piel de un ternero, de un ñu o de una cebra, y no veas tú qué manera de padecer. Pues ni te imaginas, o sí, si esto te lo hace un padre, una madre o un hijo o una hija. No tiene ni punto de comparación a que se celebre el sorteo de Navidad y no te toque nada.  Los médicos, si fueran de verdad conscientes de la ayuda que merecemos los mayores y algunos menores acompañados, deberían potenciar nuestras defensas activas frente a las situaciones de baja importante en el amor recibido y rec...

*Salud…Gugulugú*

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  En toda mi vida nunca he visto a nadie lamentando o compadeciéndose de la madre de un corderito, de un pavo o de un potrillo, o de ellos propiamente. Tampoco nadie se compadece de sus familiares. La gente no tiene sensibilidad ni empatía con estos seres. A las generaciones se les ha ocurrido instaurar tradiciones, horrendas tradiciones, sin pensar en los perjudicados. ¿Qué es tradición comer carne de cordero, pavo o potro?… Pues todo el mundo a comer. Nadie piensa en esas madres, nadie piensa en esas interminables sesiones de terapia psicológica para paliar la ausencia de sus seres queridos, que te has comido tú… No te hagas el despistado. Sé que te has enterado.  ¿No has oído hablar del CO₂ que producen las vacas y la cantidad de pasto y agua que se necesita para criar una de ellas? Eso sí que lo sabes, pero igual comes de esa carne… ¿Cómo se nos ha endurecido el corazón de esa manera? ¿No veis que estáis horribles así de gordos? Las tradiciones nos hacen insensibles, irres...

*Policía científica* VIII

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  Llegamos todos a la vez, tenemos una oficina alquilada en la plaza de la Almoina; han venido dos miembros de la policía científica, un chico y una chica, son especialistas en metales y minerales; también está el hermano de Blai, Pascual, es químico y nosotros, dos. Van a traer a Pepe Aznar; hay otra puerta que abrir. Voy a fijarme bien cómo lo hace, porque cada vez que viene tengo que reducirle la condena y este tío en la calle es peligroso y en Picassent me sirve para casos complicados. Tenemos unas muestras de cada material en la mesa de trabajo. Hay reactivos, ácidos y taladros y un matraz y dos crisoles de potencia alta. Una cabina ignífuga y dos extintores de clase AA. Pascual dirige las catas y pone los reactivos.  Después de dos horas se confirma: las piezas doradas son de oro, pero es increíble que sea de 24 kilates, porque en aquel tiempo, con más si es de entonces, solo hacían 18 y 22 kilates. El material blanco es platino de una pureza superlativa. Los minerales s...

*Teatro la vida real*

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  Mi amigo Ramón siempre me mete en líos, divertidos, pero líos; tiene esa capacidad. Vino a verme hace tres días y trajo una botella de vino del Priorat, bueno y nada barato; él es así y además traía una carpeta nueva y reluciente. Almorzamos, el vino se acabó y hablamos. Hablábamos de cuando éramos más jóvenes y hacíamos cosas juntos; es una amistad sin tacha la nuestra. Cuando le tocó el turno a la carpeta, yo ya creía que no tendría nada que ver conmigo y Ramón me dijo:  —Necesito un favor y he venido a pedírtelo a la cara para que no puedas decirme que no.   —Jolín, Ramón, ya estamos… ¿Qué quieres?  Abre la carpeta y saca doce folios grapados y escritos a máquina o a ordenador, es igual…  —¿Qué es esto?  —Quiero que leas este libreto, que es una obra de teatro que ha escrito mi hija; quiero que hagas el papel de Pere.   —¿Y eso? —¿Por qué no lo haces tú?  —El papel es para ti, te cuadra. Bueno, lo leeré y te digo algo.   —...

*Regalo de Navidad*

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  No sé dónde he leído que tienes la casa ordenada como tienes de ordenada tu cabeza; yo me sorprendo de vez en cuando para bien, por el orden que observo, con dos o tres parcelas malas que están enquistadas y ahí están sin arreglar; me sorprendo, porque no sacaría mala nota si se me puntuara, podría sacar un notable situado ya casi en la zona alta del término. Aunque no me preocupe eso en demasía. Tal vez esa manera de tener ordenado el plan de vida, con una moderación en las reacciones y un protocolo autoimpuesto de no responder a las cosas ni a las provocaciones sin haberlas sopesado antes, procurándome información y buscando la verdad y la solera de los informadores, me hace no acudir a mesas ni a eventos que no son de mi incumbencia. Toda esta perorata que estoy soltando puede ser producto de una alucinación y de la capacidad de ver visiones que ocultan la realidad, pero es muy difícil tener amigos capaces de hacerte rectificar si estás equivocado.   A los que no ten...

*El espejo en el water*

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  El porqué de poner un espejo delante del asiento en el cuarto de baño es algo que vengo diciendo desde hace tiempo; yo en mi casa sí tengo uno y porque está no lo echo de menos; es como la mano izquierda para los que no somos zurdos o la derecha para los siniestros; la mano está ahí y ayuda, no molesta, pero no es esencial, como le ocurre al espejo.  Así como la cara es el espejo del alma, el espejo, no lo dudes, cuando te miras en él, es la viva imagen de tu cara, aunque te cueste reconocerte porque ya estás mayor.   El asunto del espejo delante del váter es una parte de la filosofía del Mirror System, porque estamos cerrando un estudio en Els Llidoners, la incipiente idea de universidad privada de la Plana Media i Baixa, por la que propugnamos poner espejos por toda la casa, ya que está demostrado que, si te ves, sonríes mucho más, y si estás gordo, adelgazas, y si vas encorvado como yo, que llevo responsabilidades propias ajenas a mi espalda y por eso no veo a q...

*Mañana de domingo* VII

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  Mañana de domingo… Antes de ir a la catedral, Blai, analizaba en el portátil las fotografías que había tomado con láser de las paredes, y veía, ayudado por la IA que había en ambas, un patrón que se repetía y que resultaba visto a distancia la proporción áurea, usada ya desde los griegos: 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34. Blai vio que donde sonaba diferente la pared era en la zona en la que la espiral se enrosca con los números 1, 2, 3, 5. Ahí debía estar la entrada.  Con esta premisa bajaron Irma y Blai otra vez al pasillo y, efectivamente, con un estilete fino, la pared fue atravesada, como si fuera pan tierno, por el minúsculo agujero. Blai introdujo una cámara con punta de luz y una estancia como la descrita en el dibujo de la pequeña sala apareció en la pantalla; se podían ver al frente y a la derecha y a la izquierda, una especie de lingotes o piezas metálicas de diferentes tamaños y de colores dorado y blanco y unas piedras azules y rojas. Irma hizo las gestiones para que la...

*Jaime y el amor*

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  En el día de mayor tráfico de personas del año en cualquier medio de locomoción, coches, trenes, barcos y aviones, porque era la salida del fin de semana de cara a las fiestas, un largo fin de semana que enlazaba con el fin de año, y en algunos casos hasta con los Reyes. Jaime salió de casa con su mejor ropa, recién duchado, ropa nueva, perfumado y dispuesto a ir a donde se sintiera bien. Llevaba la cartera, la visa, los carnets, dinero y en el bolsillo el teléfono móvil y las llaves; no cogió el coche, salió a pie. Sabía dónde vivía ella, pero no se atrevió a acercarse para que no le vieran; no podía perturbar el sosiego que ella le había dicho que tenía en el mejor momento de su vida. Hay veces en que algo que es importante para uno y difícil de conseguir es fácil para la otra persona. Jaime había contemplado todos los amores literarios conocidos: Romeo y Julieta, Ana Karenina, Catherine y Heathcliff, París y Elena, Cupido y Psique, Orfeo y Eurídice, y Penélope y Ulises intenta...

*Sábado de inspección* VI

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  Cristina y Casimiro son primos hermanos y sobrinos de uno de los canónigos, el primero en morir; si aquel hombre hubiera sido capaz de hablar, ahora podría estar solucionado el caso, pero no fue así, no tuvo tiempo. Los dos primos se quieren y se reconfortan; él tiene a Cristina como una protectora y, a la vez, de vez en cuando, de amante; conocen cada cual sus secretos y se ayudan. Casimiro odia al clero, pero vive de él y está cerca para intentar redimirse algún día y borrar los recuerdos de su niñez en un pueblo de Castellón, en el colegio. Ocurrió que, teniendo no más de once años, en el colegio que estaba saturado de religiosidad y de prácticas obligatorias, como belenes en Navidad, mes de María en mayo, misas y rosarios cada semana, confesión, comunión, cánticos y plegarias. Llegó el tiempo del Domund y mosén José, el cura director, repartió los sobres para que “obligatoriamente” cada cual lo diera a sus padres con el encargo de dar las limosnas para las misiones. A Casimir...

*Al pairo de una mesa de bar*

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Ayer me senté en una mesa del bar donde almorzaban cuatro; había pasado antes y saludé a uno de ellos; después me llamó y fui y escuché y analicé, como analizo a veces, sin analizar al principio, pero después, cuando me voy, analizo de veras y reparo en detalles que no miro, pero que veo igualmente. Tengo que vivir mi propia existencia, la real, sin nada de artificios ni tonterías.  Cuando comenzaron las gracietas de turno, porque habían bebido y comido abundantemente, a cuenta de uno que es rico y que invita a todos, no lo entiendo, tener que invitar para no estar solo. Bueno, así les va. Tener que escuchar las gracietas de gente de mente vacía, a mi parecer, que están deseando brindar cuando echen. ¿Quién? Del gobierno al que ha ganado gobernar. Perro Sánchez le llaman entre risas. Viven como dioses y quieren cambiar sin datos, sin ideas y sin lecturas al que está mandando por quienes están recordando que con Franco vivían mejor… ¿Mejor? Si no supieron de las estrecheces y de las...

*El tren de los perros*

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  Conozco un bar donde hay una zona en la que se reúnen los viejos; son unos once a día de hoy; entre los once superan los ocho siglos. Yo los observo a veces y me da la sensación de que están resignados, como esperando, solo eso. Sus convicciones están enquilosadas, no hay ánimo de cambio.  Si fueran sinceros y les preguntaras: "¿Qué haces ahí?", deberían responder: Aquí, esperando la muerte. No, ese no es el camino. Por eso les dejo y me voy y cojo el tren; el primero que pasa me da igual adónde vaya, porque solo voy a observar.  Subo al tren y veo que la gente se sienta en el suelo y pone los pies en los asientos; es incómodo, pero como todos ponían los pies en el asiento, han cambiado las normas. Me voy a un vagón mixto donde hay más perros que personas; la norma aquí es que hay que ponerse alternados, perro, persona; pasan dos minutos y todos hablan con todos en voz baja. Sonríen y se les ve disfrutar de la convivencia. Aquí da gozo estar, en el bar de los viejos; no...