*Guia de ayuda*
Iba a escribir una guía para hacer como que no te importa demasiado o nada que no te quiera alguien, y me ha salido esto, después de tomar Frenadol, que no sabes a qué precio lo han puesto en el mercado de las drogas permitidas.
Si te encuentras en ese caso, hipotético, pero probable a todas luces y más que posible, ya me dirás qué te pasa por la cabeza. No sé si has visto alguna vez cómo un animal rechaza a su hijo en una granja o en la sabana; yo lo he interiorizado y me he puesto en la piel de un ternero, de un ñu o de una cebra, y no veas tú qué manera de padecer. Pues ni te imaginas, o sí, si esto te lo hace un padre, una madre o un hijo o una hija. No tiene ni punto de comparación a que se celebre el sorteo de Navidad y no te toque nada.
Los médicos, si fueran de verdad conscientes de la ayuda que merecemos los mayores y algunos menores acompañados, deberían potenciar nuestras defensas activas frente a las situaciones de baja importante en el amor recibido y recetarnos el excipiente activo terminado en -bico, -ato, -ol o -ano, que, mezclado con lo que sea propicio a ese fin, nos dejara privados de la sensación que nos aboca el sufrimiento en una especie de nirvana inducido, semejante al Alzheimer, y que esa pérdida de consciencia y que la memoria selectiva se nos notara en la sonrisa idiotizante del que no sufre por nadie ni por nada. Más o menos como la que llevo yo colocada por las mañanas de cada día entre semana, porque los domingos y las tardes, como me maquillo abundantemente, me parezco más al Joker que a San José, que el pobre también se las debió de pasar crueles y encima sin medicación, porque yo aún no había escrito esto… Aunque toda la mirra se la zampó él y encima le denunciaron en el juzgado de guardia de Belén… Es que hay gente que no tiene miramiento alguno…

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