*Amistades diferentes*
En 1977, Mark Knopfler escribió Sultans of Swing. Él tocaba la guitarra, sin púa, porque con muchos sacrificios sus padres le regalaron la guitarra sin amplificador; no les llegaba para tanto y Marck aprendió a pulsar con los dedos las cuerdas, donde otros ponían la púa. Ese sonido diferencial le hizo único.
Yo quiero hacer desde estas líneas un homenaje a algún amigo que tiene un sonido único, incluso homenajearme a mí mismo, si se me permite, porque ser amigo es sonar diferente; no hace falta más que encajar. Yo me precio de que tengo algún amigo así, y presumiblemente yo también suene diferente para alguien.
Las buenas canciones tienen armonía, ritmo, swing y letra, pero aunque a veces falte algún componente, esa canción puede ser la tuya. Si pudiera ir con el tiempo hacia el lugar, como Dickens hacía, ese lugar donde están los que quieres, lo que más me gustaría hacer sería pasar más tiempo con ellos y decírselo, porque soy, somos muy parcos en decir "te quiero" y nos hacemos mayores y perdemos la ocasión de decirle a esa hija o hijas que las queremos y que si no hemos tenido más dedicación es porque no somos perfectos y porque nuestros tiempos necesitaban un componente extra de trabajo fuera de casa, tiempo que inconscientemente les robábamos a ellos que estaban creciendo y que nos necesitaban; entonces y ahora somos nosotros los que les necesitamos a ellos.
La vida, lo hemos dicho ya, es lo que te encuentras que te ha ido quedando; ni están los que quieres que estén ni pueden volver los que se fueron, pero con los retazos de lo que te queda tienes que vivir y sentir que estás vivo. Hay algunas personas, a las que quiero, a las que les deseo que pasen un buen tiempo en Navidad, que sean felices en ese y en otros tiempos, y decirles que vivir es disfrutar de los momentos pequeños y grandes. Yo no sé demasiado pedir perdón, pero si sirviera de algo, pido perdón a quien sienta que le he fallado; no era mi intención y en ocasiones hice lo imposible para estar a su lado y no me fue posible…
Sé que esta lectura es parcial y un poco triste, pero al corazón de al menos seis o siete personas, si les llega, sabrán que es para ellos; con eso ya habrá valido la pena escribirlo.
En Sultans of Swing hay un solo de guitarra magistral; deberías oírlo como yo lo hago casi a diario y que, si yo fuera obispo, me lo pondría como lema musical, en mi diócesis… te lo aseguro...
*B.M.*

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