*Carlo y el dodó*
Durante el periodo de instrucción y entrenamiento, él, Carlo, había visto cómo se quitaban todo tipo de prótesis, desde pequeñas a grandes piezas, como bisoñés, ojos, dentaduras, orejas, brazos, manos, piernas y pies; lo veía como algo mecánico, automático, indoloro, casi natural, y Carlo tenía asumidas, al menos, la parte teórica y práctica, pero la anímica aún necesitaba ensayo y perfeccionamiento. Lo suyo era distinto porque debía quitarse para mantenimiento, partes vivientes, que necesitaban depurarse, oxigenarse y ejercitarse; no eran simples componentes mecánicos como los que había visto. Le costaba asumirlo mentalmente y no había parangón alguno por ahora. La sociedad había llegado al punto de tener necesidad de esa forma de vida. Si habían podido hacerle renacer al cabo de los años, reconstruyendo el ADN, al dodó, lo de Carlo también llegaría a ser posible…
Ay, perdona… Se me había olvidado decirte que Carlo es un cyborg y ya tiene un 48 % de materia viva en el cuerpo, o como queramos llamarlo; estamos casi a mitad del camino.
*B.M.*

Comentarios
Publicar un comentario