*Para Papá*


 A mí, San José siempre me ha dado un poco de pena y de lástima, ¿Qué quieres que te diga? Y es que lo de padre putativo no me gusta demasiado, ser padre por presunción, sin ser biológico, es una jugada bíblica. 

 Pero así y todo, cada año llega el 19 de marzo, el Día del Padre, con sus Fallas y sus regalos, y su buen tiempo, y los hijos a veces les hacen regalos a los padres, y a mí también. 
Este año me hizo mucha ilusión recibir un librito del tamaño de un misal de los de antes, en el que escrito de su puño en letra, mi hija, relataba todo lo que le gustaba que hiciéramos e hicimos juntos desde que ella recuerda hasta hace poco… 
 Hay cosas preciosas que me han gustado recordar y eso es muy bonito. 
 Al final del librito hay dos preguntas que me hace y dicen así: ¿Cómo fue el día que nació ella y qué pensé cuando vi a Lucas, mi nieto, por primera vez? 
Pues bien, el día que naciste solo pensaba en que estuvieras bien, que no tuvieras ninguna enfermedad, y quería mirarte y esperar a que se fueran los abuelos y las tías para verte bien… No dejar que nadie fumara cerca de ti. 
 Con Lucas pasó algo parecido y vi que yo ya era mayor, y tenía la ilusión de que él estudiara, sabiendo que estaría bien cuidado. 
 La memoria no es muy clara más allá de treinta y siete años vista; incluso a diez años vista no se recuerda bien, pero sí se siente bien que sois algo que me pertenece. 
 La próxima vez, cada vez que piense cosas bonitas, no me olvidaré de poneros ahí a vosotros dos…  

*B.M.*

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