*No se atreverá*
Claro que todos deseamos que nos vengan acontecimientos y sorpresas agradables y, por eso, cuando llegan y son como un descanso en el camino, un estar tumbado en la arena en tu playa nada concurrida, se agradece y se intenta repetir una y otra vez.
También buscamos, a veces, yo lo he hecho, hacer cosas como subir cuatro veces seguidas al Dragón Khan en plan festivo o arriesgar lances en la vida por el mero hecho del reto.
Así admiramos a gente luchadora y triunfadora, que se pone al frente de temas arriesgados para ayudar a los demás con propósito de servicio público.
Las medias tintas o los colores apagados no nos dicen nada.
En mi faceta de entomólogo aficionado, en el apartado del orden de las cucarachas, me fascina su poder de supervivencia, y anoche leía unas líneas sobre ellas cuando me quedé dormido, y de pronto me sentí componente de una mesa en la que ellas hablaban, en su idioma, claro; por si no lo conoces, es el cucarachero, que es como una ensalada de ches, y eses, y zetas con unas pocas vocales; el resultado es un chirriar de goznes y quicios sin aliñar con grasa o aceite alguno, pero toenen las ideas claras.
Aún no salgo de mi asombro por oír esta conversación a varias voces, lo que indica que están esperando que ocurra algo gordo…
—No se atreverá, decía una, a cargarse todo el petróleo mundial.
—Ya verás cómo sí, respondía la otra.
—¿Qué dicen nuestras familias en Ormuz, y en Dubái y en Catar?
—Están emocionadísimas esperando que lleguen los marines y arda Troya de una vez…
—Nosotras las cucarachas somos lo que somos, pero sobrevivimos siempre; de cerebro andamos escasitas y no tenemos IA, pero lo de los humanos, con este Trump en cabeza, es que lo tienen a punto de lo que dicen en Valencia estos días: Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà… !
Lo que sea sonará… ya lo verás…
*B.M.*

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