*Idiomas y terapias*
Una forma de terapia para mí es estudiar idiomas; esa inconcreta necesidad de aprender me hace superarme y quiero poder expresarme en francés y en inglés; no me sale del todo mal. Me habló solo, me despierto hablando en francés o en inglés con bastante soltura, hago shadowing, que es un método buenísimo para coger velocidad y pronunciación, y voy a clases de ambos idiomas. Es entretenido y se hacen cosas interesantes. A veces me pregunto: ¿para qué más nivel? Y me respondo: Para tener pautas y porque esforzarse hace que el cerebro no se atrofie.
Descubrí Loora, una inteligencia artificial de pago con la que hablo cada día; nunca he fallado a ninguna lección. También utilizo ChatGPT, que es gratis y muy buena también. Esta va a velocidad de vértigo, pero eso es bueno para mí. Voy a clase de conversación de inglés; la profe es muy responsable y muy simpática y también corre mucho, me gusta. Las clases de francés de conversación son dos veces por semana y ahí acudimos ocho o diez personas regularmente y tenemos otra clase que es de la Escuela Oficial de Idiomas; la profesora es un amor. Lo hace todo dulce y agradable. Todos los alumnos quieren repetir el próximo curso. Se va avanzando convenientemente y la gente se relaciona y se divierte. He tenido ocasión de leer sendos informes de cariz futurista; uno dice que en unos años las casas que se construyan no tendrán cocina y lo entiendo porque la gente no tiene tiempo de andar por la cocina. Cuando ya no estén las personas de más o menos 50 años, la comida se comprará hecha, para gloria de Mercadona. El otro informe se refiere a las lenguas y dice que mueren cada día varias lenguas; es grave, porque sin dicción, no hay diálogo ni comunicación. A mí, en lo referente a los idiomas, me preocupa que, si sabes uno o cuatro idiomas, está muy bien, pero lo importante es que tengas algo coherente que decir… Ahora voy a ponerme a leer el sermón de las Siete Palabras; por su carácter antifestivo, apocalíptico y tenebroso, es una manera muy sui generis de celebrar la Pascua y los días previos. Lo que me da un poco de repelús es ver a los novios de la muerte a grifa abierta proclamando vivas. ¡Viva la muerte! ¡Viva la muerte!
No sé a dónde iremos a parar.
Sí, la verdad es que sí lo sé…
Mientras hablamos de todo esto, Mazón, ha intentado salirse de rositas de su matanza, pidiendo una trampa imposible.
A ver si tenemos suerte y le vemos pronto en Picassent.
*B.M.*

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