*Confesión*


—Ave María purísima… 
 —Sin pecado con… 
—Padre, me acuso de que he pecado…
(No tengo ni idea de haber pecado, pero así lo he soltado). 
—Ay, hijo mío, la carne es débil, pero Dios es misericordioso y nos perdona… 
 Así comienza mi ritual de acudir a la iglesia a confesar, no sé bien qué pecados; vengo obligado, porque tengo nueve años y no sé de qué va todo esto… Lo único cierto que sé es que tengo cabreado al cura, que es además el entrenador del equipo de fútbol, y no me pone de titular, porque dice que soy muy desapegado y no me dejo abrazar en el amor, no sé a qué santo, que dice que representa él… ¡Será posible! 
¿Se puede suplantar a un ente inventado? El caso es que no juego a fútbol por culpa de un cura caprichoso que hace la alineación a golpe de abrazos confesionales. 
 Me da la sensación de que mi equipo gana pocos partidos, porque los que juegan están más por cómo les queda la camiseta que por competir y luchar y marcar goles… que esa es la finalidad del juego… 
 Estoy un poco agobiado porque viene Semana Santa, que así le llama el cura a la semana previa a la Pascua, que esa sí me gusta. 
En Semana Santa se emocionan, poniendo énfasis sin consideración con los laicos en rituales de muerte y de penitencias y de procesiones y adoraciones de escayolas y cuadros teatrales exagerados y tocamientos de bombos y cornetas. Lo de tocamientos no les gusta que lo mienta así ni al cura ni al vicario general ni al obispo. ¡No sé por qué será! 
A veces me he preguntado, leyendo a teóricos de la crítica a la Iglesia Católica, si ya llevarán en el ADN eso de la pederastia. 
No lo sé, de veras, no me culpes por sacarlo a colación… Es que soy muy lineal en la creencia de las cosas que no veo… Como Tomás, uno al que ellos le dicen santo también, aquel que tuvo que meter la mano en el costado alanceado… 
 ¡Qué peliculeros son! 

 *B.M.* 

Comentarios

Entradas populares de este blog

*Hermano*

*El Madrigal, el nostre troç*

*Viaje eclesiástico*