*Asteroide B-612*
La amiga le insistía diciendo: Ven que ella también va a venir…pero no había motivo para tal encuentro, le había costado mucho alcanzar el temple que parecía tener y no necesitaba ni aplausos ni actitudes amatorias para seguir con su pausado ritmo de anacoreta arreligioso, un aislamiento buscado que le proporcionaba silencio y contemplación, y capacidad de no mirar con envidia lo que no le suponía necesidad, tan solo dos cositas llevaba en la mochila que ya formaban parte intrínseca de su andar contemplativo de las cosas bonitas de la vida, a las que amaba y quería tener cerca.
Había que afanarse en buscar nuevos cauces de encuentro con la felicidad en cuotas asumibles. Las fiestas multitudinarias no le complacían y ni la política ni la religión le llenaban, por lo que le quedaba la naturaleza y el silencio y la música.
Después de esta reflexión, el sapo partero hizo una digresión y le dijo a la sapa: Lidón, céntrate, por favor, vete a la ermita y dile al padre Danubio que te confiese y que te dé un cilicio y te lo aprietas en ambas ancas y déjame vivir, que me falta el aire… Y estamos en Fallas…
¿Es que no ves que estoy a punto de cumplir el mes y van a eclosionar las larvas? ¡Con lo bien que hubiera estado yo en la charca del asteroide B 612 con el Principito!
¡Qué cruz, señor, qué cruz… Y espérate que viene la Semana Santa…!
*B.M.*

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