*Un domingo cualquiera*


 Hoy es un día de los que si me dejas a elegir a mí, temperatura, tráfico y ruidos, casi que me lo quedo entero, con decirte que me apetecía salir en bici… no te digo más… 

Pero no… No he salido y me he vestido, después de desayunar algo para poder tomar una pastilla y me he ido con sol por la calle y con no demasiada ropa. 

En la calle, a pesar de ser domingo y de que la reglamentación del ayuntamiento sobre el trabajo y ruidos dice que si se trata de obras ruidosas que no son de emergencia, no deberían hacerse y contar con permiso oficial. Hay ruido fuerte igual. 

Algo debe haber pasado porque han comenzado a cortar azulejos de forma ruidosa a las 8:00 y a las 10:30 ya se habían ido. 

Dejando este ligero incidente, por auténtica falta de respeto a los vecinos, por culpa de los ediles que no están en lo que deben estar, el día es bueno. 

Con esa descripción de la obra que no debió comenzar, me he ido a caminar, una vuelta al pueblo y después he ido a Mascarell, que es una pedanía de Nules que está cerca y he ido a buscar el bar para almorzar. 

Todo soleado, sin viento, perfecto.

 He vuelto a casa y me he duchado, en la ducha, un teléfono con música y el teléfono habitual sobre la mesa del comedor. Al acabar la ducha salgo y oigo que llaman a la puerta. No me da tiempo a llegar, se abre la puerta es mi hija que llega asustada porque me ha hecho ocho llamadas, que no he oído y venía ya para recoger el cadáver… 

¡Ay… Ay…qué manera de sufrir a lo tonto… !

Ahora voy a leer, a escribir y a pensar. 

Pasan los días, he visto a Juanjo Millás mayor…claro, tiene 80 ya.


*B.M.*

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