*Un beso en la boca*
Yo creo que Serrat y Sabina se han hecho viejos mucho más rápidamente que yo, no me lleves la contraria.
Son poetas los dos, y los dos cantan muy mal. Pero me gustan. No vayamos a ponernos esquisitos ahora, porque también me gusta la música clásica, pero eso lo guardo para otro día que no llueva.
Uno de los dos cantó una estrofa que decía: “De vez en cuando la vida te besa en la boca“… Y yo recuerdo alguna vez, pero no cuándo. El tiempo es el enemigo cuando la conciencia ralentiza su carrera, porque ve que no hay meta soñada ni premio deseable.
Me enfada, como se enfada un flan cuando le mueves mucho el plato y oscila y oscila, volviendo después a su posición inicial como si no hubiera pasado nada… Me enfada, digo, que los japoneses, maestros de la robótica, no comercialicen un busto de mujer que bese sin sabor metálico, con aquella suavidad y humedades propias de los años mozos, que se quedan grabadas en la memoria lúdica de recuerdos pretéritos inenarrables.
Lo de inenarrable siempre me hizo gracia, porque desde que lo leí en la Biblia, de la que soy lector asiduo, no paro de recordarles a los ínclitos escritores que inenarrable ya es en sí misma una descripción, como inimaginable, como Thxangionchegakcable... No sé si me he explicado. Aunque me da un poco igual, desde el 23-F, todo me da ya un poco más igual que antes…
Pues eso… De vez en cuando la vida te besa en la boca…
¡A ver si es verdad…!
Estaré esperando al alba, o cuando quiera ella…
*B.M.*

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