*Puput*
Si subes bastante, te darás cuenta de que en lo más alto la verdadera libertad no tiene suelo, pero eso es privilegio de Ícaro y de las aves. Yo, más humildemente, puedo sentarme en la espadaña con huecos de una ermita y dejar que me cuelguen los pies con ánimo jacarandoso, porque hay que disfrutar los momentos, como he disfrutado hoy en Eslida caminando y pensando por el monte.
Aquí en nuestra zona tenemos un ave que llamamos Palput, en castellano le dicen abubilla, pero me sabía mal decir ese nombre, por si alguien se ofendía, aunque sé que tiene tantos nombres como regiones hay, tantos como personajes susceptibles de ofensa pululan por el mundo, pero yo iba a comentar que he visto varias hileras de procesionaria del pino, iban no menos de 50 en cada ristra y he intentado encontrar algo bueno de lo que conlleva ser procesionaria del pino, y al final lo he encontrado, es un manjar para el Paput, al que no le importa que para el hombre y los animales de cuatro patas sea un peligro con pelos.
Urticaria, dermatitis, problemas respiratorios, pudiendo llegar a causar en mascotas y niños shock anafiláctico, pero para el Paput, las procesionarias son un manjar, como los berberechos gordos y suaves lo son para mí. Y es que la naturaleza compensa acción y reacción, porque así lo quiere, sin más.
Estas reflexiones que parecen inconexas me llevan a considerar que cuando la gente se despareja, esos dos cabos sueltos que quedan encuentran otros cabos a los que asirse, aunque llevaran veneno y pelos urticantes en la otra camada.
La naturaleza, si llegas a comprender su intríngulis algún día, me lo explicas, pero sé que es muy sabia o muy simple, que viene a ser lo mismo.
Voy a intentar subir bien alto a ver qué pasa.
*B.M.*

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