*Un saque que no juega*


 Los que hemos visto jugar al trinquet, eso es cosa de años y de costumbres ancestrales, conocemos la importancia de los componentes de las partidas en las que jugaban “dos contra dos y un saque que no juega“. Si lees o hablas con los técnicos, verás que “el saque que no juega” es un factor primordial, sin el cual ese juego pierde mucho nivel. 

El “saque que no juega” ponía la pelota con precisión milimétrica donde más dolía al bando contrario. Eso daba ventaja a su equipo; era medio punto ganado, casi seguro. 

 Tener un hermano mayor es como tener un “saque que no juega” en tu equipo; él está, saca y espera y, si hace falta, repite. Cuando no tienes a tu lado ese componente, debes crecerte y responder tú a las preguntas, que no eran tales, y a las insinuaciones, que solo eran la premisa para que todo se fuera aclarando con tiempo. A veces es más la posibilidad que el hecho en sí. En la Caverna de Platón, la realidad es solo una sombra de la verdad; si a la compañía Endesa de aquella época se le hubiera ocurrido la idea de apagar la luz, el “saque que no juega“ no hubiera podido dar pistas sobre el camino a seguir o no seguir. Aunque creo que, al precio que está, la verdad, hubiera dado igual; nadie vivo sabe con certeza a cómo cotiza el gramo de honestidad al día de hoy. Hoy cuenta la prensa que en junio viene el Papa a España; supongo a que todo lo suyo siga igual. 

 Hoy publica el BOE la desclasificación de papeles del 23-F de hace 45 años, y pienso que la Constitución debería añadir un artículo que hiciera clasificar los papeles de cada individuo particular, al menos ese tiempo, para ser todos iguales ante la ley, para que los jueces no se agoten demasiado pensando cómo favorecer o desfavorecer a nadie.  

*B.M.*

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