*La actriz*


 Cada vez que disparaban un flash, un algo íntimo de su alma se borraba, y le quedaba una capa menos de protección para sobrevivir a la crueldad de estar expuesta al escrutinio de los otros. 

Ella nunca quiso ser famosa, pero el azar y los coturnos la llevaron a la cima de los carteles anunciadores de eventos artísticos. 
 Para ella actuar era tan natural como lo es para un pez nadar; el pez no sabe que vive en el agua porque su medio, para ella actuar, era su agua y su medio. 
 Cuando le dieron el Goya no supo qué decir, no le nació nada desde dentro de su corazón, porque no sentía nada; inventó y le aplaudieron a rabiar. Cuando le dieron el Óscar, le ocurrió lo mismo. 

 ¿Qué necesidad tiene un caballo de que le digan que es bonito? Tal vez al caballo le guste más que lo abracen y que le dejen ir libre sin silla ni riendas.  

Ella se retiró y hoy vive en un lugar desconocido para el público entre dos valles, cuida de su caballo y pasea con los pies descalzos sobre la hierba…  

*B.M.*

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