*Felicidad*
La suerte y yo nos hemos estado esquivando, evitando; ella altiva conmigo, huidiza y distante, yo buscador torpe y ella avezada en engaños. Ni en loterías ni en amistad ni en amor hubo nunca un encuentro frontal.
Ocurre que cuando no has probado un guiso descomunal, te puedes creer que la comida de la fonda de tu pueblo es algo sublime, y no es así y no lo sabes bien; hay que viajar y probar y volver a probar y olvidar y volver a buscar y comparar. A veces solo confiar o conformarse y ya está. Se dice aquello de que éramos felices y no lo sabíamos. No sé. No creo en eso.
¿Felicidad es recordar algo pasado o felicidad es un presente venturoso, lujoso, amoroso y placentero?
Cuando un autor en su libro toca la zona que te complace y descubres con él que la belleza y los colores y los paisajes, la amabilidad y la bondad están en unas líneas o en un capítulo, tienes la sensación de un bienestar notable. Eso puede ser felicidad o para mí un bombón de chocolate negro con sal, o un beso, o un abrazo de más de ocho segundos.
El silencio absoluto, la lluvia sobre la tierra seca, caída con fuerza, la mirada de la chica del tren, suave y luminosa, el olor a pan recién hecho, el agua fría en verano. Pinceladas de felicidad en el cuadro de tu vida, que debería tener, con la aquiescencia de los dioses, un rostro amable… como de felicidad. ¡Para qué menos!
*B.M.*

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