*El envés y el revés*


 Como las rachas de viento movían la persiana bastante y el traqueteo molestaba, la bajé y hoy por la mañana, al vestirme sin luz, yo siempre aprovecho la luz de una farola para deambular por la casa, me puse una sudadera de las de cremallera larga, y en semipenumbra estuve luchando con el inicio de ella porque no había forma de encajarla, mientras musarañeaba a mi manera mis cosas, al cabo, me di cuenta de que me había puesto la prenda del revés y claro, no podía encajar macho y hembra de la cremallera o como lo llaméis las modistilla y sastres a eso. Que me ha enervado algo la situación, no puedo negarlo… Después he salido a la calle y, como hay obras, me he ido a pie por entre escombros y ladrillos, y en eso un vecino me dice que voy del revés, a la contra… Lo dice porque ha leído lo de Vicente, mi vecino, y he contado lo del vino y los carajillos. 

Con la voluntad domesticada por años de enseñar el carnet, a la primera solicitud de autoridades de verde, me dice que contra mayores no vayas. 
¡Vaya comienzo de día porque el año no tiene muy buena cara esta vez!
 Y me pregunto que si hay que ir solo en una dirección, ¿para qué sirven las ideas? Te dejas mandar, cumples los mandamientos, que eran 15, ya te lo conté, y tomas el rol que te dé la sociedad y a esperar a la muerte. 
Después veo que están cortando las calles del centro para hacerla por enésima vez Bou, y me acuerdo para mí solo que lo esencial no está a la vista; ya lo aprendí del Principito. 

 Si nadie hace nada, la miseria se nos va a apoderar… pero igual es que llevo la chaqueta de hacer cosas del revés y no estoy con el mundo de las chaquetas puestas del envés.

 *B.M.*

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