*Cosas*


 No recuerdo haber dejado de escribir ni de publicar ningún día desde que empecé esto. Para mí, publicar significa guardar el escrito en el blog, que es mi caja de seguridad; aún no sé por qué, ya que podría, en vez de escribir, ponerme a pensar sobre lo que escribo, pero sin coger el Bic, pero no sería lo mismo. Ahora escribir es como respirar; unas veces es más profunda la respiración, sale del fondo y necesita grandes esfuerzos; otras es leve. 

Ahora, hoy, estoy un poco parado, esperando una llamada; es una espera vital, necesitaría al menos tres llamadas, pero la cadencia de los tiempos no la sé regular, nunca he sabido. Y es que eso es vivir, un sistema de esperas, escapadas, vueltas y sufrir y olvidar que has sufrido y tentar con optimismo cada día que viene y no lamentar demasiado que hay cosas que no vuelven, y otras que se pierden, y aún otras que dejas que se vayan y no haces ningún esfuerzo por retenerlas. 

Ahora que leo El Principito de nuevo, me metería en el libro con él a mirar cien amaneceres o atardeceres y cuidar de mi rosa. 
 Ya lo dice él y yo lo repito: Las cosas importantes de la vida son invisibles a los ojos. Las mejores cosas no se ven, se sienten… Amor, amistad, sentimientos… 

 Me voy a clase de francés, me voy hablando por la calle en inglés con mi inteligencia artificial… ¡cosas!

 *B.M.*

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