*Libertad*


Si alguna vez te da por hablarme, no me digas tu nombre, solo menciona qué recuerdo conocimos juntos, qué momentos pasamos sin saber que eran los mejores de nuestras vidas y que la ineptitud de la edad y las prisas no nos dejaron vivirlos profundamente, como profundamente se bebe el último sorbo de agua, cuando ya no queda más. Dime si el paso del tiempo no ha borrado que me querías; no hace falta que me quieras ahora, con el recuerdo me vale. 
 He sabido que Juan Ramón nunca acarició a Platero para dejarlo definido, hecho pura poesía, ni que Rulfo estuvo en Comala, como dijo, para poner la piel de gallina en los brazos más aguerridos, ni que Beethoven escuchó su música ya entrado en años para poner lágrimas en los ojos más impenitentes. Mozart escribió sin acabar el Lacrimosa, pensando en mí, estoy seguro, y un día se lo agradeceré en las orillas del soñado Hades, donde nos encontraremos en la geología de los tiempos, donde todo vuelve a ser posible. 
La respuesta a casi todas las preguntas es no decir nada; el tiempo resolverá lo que preguntes, espera sin desesperar y verás cómo la respuesta aparece en forma de lo más inimaginable que puedas concebir. A mí, un día, mi alma se me apareció impresa en la cara de mi caballo Salvaje, que es el adalid de la libertad, y no deseo nada más, solo tal vez la sonrisa de felicidad de algunas gentes, a las que quiero… 
 
La libertad es la felicidad… ¿O es la felicidad lo que es la libertad? Escoge tú el camino… 

 *B.M.* 

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