*Un pedacito de mi novela*
En el vuelo de Londres a Nueva York en mi asiento de primera clase en un armario pequeñito, apareció una cartera, que yo dejé allí mismo, pero la policía me la entregó, yo al ver mi DNI en ella, lo cogí y la guardé para no tener que dar explicaciones; en el taxi, la abrí y guardé todo el contenido y tiré la cartera por la ventanilla por si llevaba algún dispositivo GPS que pudiera dar noticia de mi paradero. Así fueron las instrucciones que recibimos para el protocolo de protección personal. Había en la cartera 1100 $, varias tarjetas, Visa y American Express, un carnet de socio de un Club exclusivo de Nueva York y una libreta con direcciones. Guardé todo y pensé en leerlo más tarde, no veía nada crucial en esa cartera. Este es el cuarto día en Nueva York y voy a ver La Traviata, para mí es algo sublime porque he visto La Traviata en Viena en La Scala, en Praga y en Londres, el día que debía asistir en La Fenice tuve un cólico nefrítico. El conjunto de circunstancias que rodean a esta ópera: libreto de Alejandro Dumas, la dama de las camelias, la música de Verdi, el amor imposible de Violeta y Alfredo, París, mediados del siglo XIX, en esas dos horas se recorre la tragedia del amor. Siempre que la veo tengo un bajón de ánimo y después una reconfortante sensación de bienestar, porque solo es una ópera. Estoy haciendo lo imposible para no estar preocupado por la sensación que no se va de mi cabeza. Esa intranquilidad tengo que erradicarla de mí, pero, ya.
El cuerpo me pide ir al Club que apareció en la cartera, voy a preguntar al Jefe de recepción de noche del Hotel, que me cuente qué clase de club es. Hablo con él y me dice que se trata de uno de los clubes más exclusivos de Nueva York, que los poseedores de ese carnet, en el que solo aparece una lista de números y letras, son socios, sin nombre, como las cuentas numeradas de los bancos; que para ser miembro, hace falta ser presentado y avalado por cinco de los socios activos, y la cuota de entrada ronda los 250.000 $. Y me da la enhorabuena por ser socio. Me ha dejado de piedra… Ahora tengo más ganas de ir. Me ha hecho saber que los asistentes llevan un determinado traje, de una muy concreta sastrería de Nueva York. La Bambi’s Custom Taylor’s, el único problema es que tardan 25 días en confeccionar el traje. No va a ser posible, a no ser que… Poderoso, caballeros de dinero… Siempre he sido un iconoclasta en potencia y salió a relucir mi sentimiento de infringir las normas.
A mis socios recaudadores ni una palabra.
Le pregunté al jefe de recepción si había alguna manera de conseguir el traje, me hizo el movimiento con el pulgar y el índice frotando entre sí, signo qué significa… Dinero… Money… Money…
¿Cuánto? le pregunté… Me respondió que cinco de los grandes, serían suficientes… Calculo yo que pagaría tres y se quedaría dos. Le dije: ¡Adelante!. En menos de dos horas tenía mi traje arreglado de mangas y del largo del pantalón… Impecable, caro, para ser alquilado, pero impecable.
Al club se accede a cualquier hora del día y de la noche. Es mixto… James, me dijo que él había ido una vez invitado, solo para que conociera el lugar y pudiera hablar a los clientes sobre el club… Me contó que era otro nivel, superior a cualquier evento o fiesta, que pudiera haber conocido.
La vez que él estuvo había dos reyes europeos y actrices famosas, entre otras personas del mundo, de las finanzas y del parqué de la Bolsa.
En este momento faltan unos minutos para que me recojan, me he puesto nervioso… Pero estoy decidido, ocurre lo que ocurra es una experiencia que quiero vivir… Voy a aplicarme unos minutos mi técnica de relajación, la de apretar con la uña en el centro de la frente…
Me llevan al Helipad en South Street, porque se accede al club solo por aire, en helicóptero, así de privado es el lugar… Para que no sepamos dónde está, los cristales del helicóptero son opacos. Siete minutos de vuelo y aterrizamos…
Es un jardín precioso, con árboles, palmeras y fuentes, el recinto cuadrado magnífico con aspecto de construcción gótica, grandes ventanales y una cohorte de camareros y asistentes que educadamente, me proporcionan una tablet en la que pueda leer, todo lo que ofrece lugar… me acompañan al Hall interior y me siento en una butaca, mientras me ofrecen champán y voy viendo la programación del día.
Veo que se puede acceder a espacios donde se hablan diferentes idiomas que tienen el distintivo de la lengua, veo el de España y me parece conocer a un actriz joven, muy guapa, pero desconozco su nombre. no puedes ir al club llevando teléfono o cualquier otro medio o aparato de comunicación, ni tomar notas. No hay Internet en el lugar.
Mientras suena una suave música y chicas elegantemente ataviadas se deslizan de un lugar para otro…
La uniformidad de la vestimenta de los hombres, la entiendo como un modo de resaltar la importancia de la persona, sobre la diversidad que pudiera dar lugar a distinguir a unos de otros, por el atavío particular.
Es una buena idea. Todos iguales.
El recinto del club es grande, ya lo he dicho, hay varios salones y entre ellos, jardines y zonas con billares y dardos, bares, restaurantes, con varias concepciones culinarias; ésta es la semana de un Chef danés de nombre impronunciable con muchas estrellas Michelín, creo que su buque insignia lleva el nombre del pato en danés, Duck o algo parecido. Voy a picar algo allí… Hay un bar con incontables botellas y varios barman.
He visto que ofrecen en otra parte, pez globo. Lo probaré.
Caviar, ballena y otros manjares que se me antojan extraños. Cocinas orientales, africanas y occidentales. De todo.
Debe estar concebido el local para unas 250 personas, no más.
Hay que reservar naturalmente, para ir.
Es un mundo especial, de sofisticación y lujo, bastante irreal.
No es fácil contactar con la gente aquí, al menos en primera instancia. En realidad no viene a contactar sino a conocer el ambiente que se puede llegar a generar entre estas paredes.
Experiencia positiva por lo difícil de repetir.
Creo que soy más de callejear y de mercadillos y de limpiar mi propio caballo, que no me lo den hecho.
¿Ya he dicho que me gusta el olor del estiércol?
Doy por bueno el día y vuelvo al Hotel como la otra vez helicóptero y taxi.
Buena experiencia. Relax…
He leído en el club una frase en letras doradas que dice: “Aquí se esperan espíritus libres para decidir, sin dictado de nadie, ni subyugación a nada “. No es fácil encontrar eso.
Es viernes a las 22 00, una llamada al teléfono. Como siempre escueta, concisa, telegráfica:
Con la maleta, el domingo a las 10.00 en JFK, en consigna hay un sobre, indicaciones, billete y teléfono.
El sábado lo utilizo para pasear por Central, Park y pensar.
Hay una legión de personas que hacen Taichi, no los he contado, pero pueden ser más de 500…
Relajante, día precioso, estoy tranquilo, día de casi ayuno.
Nueva York me ha sentado bien, nunca imaginé cuánto…
La empresa que ha diseñado y ejecutado las entregas de sobres, billetes y teléfonos, junto al protocolo que hacemos es especialmente eficiente. Ni un fallo hasta ahora, profesionales auténticos, son una empresa radicada en Roma, que trabaja para el Banco del Vaticano, lo he sabido después.
Llego a las 9.45 al JFK, a la consigna y recojo el sobre, otra vez con papel de burbujitas, que me relaja mucho el explotarlas.
En el sobre, por si no tengo efectivo hay 500 $ y 2000 €, un escrito a una cara y un billete de avión en primera.
Billete Nueva York a París. Salida 11 horas del domingo.
Vigilancia extrema por posible filtración.
Embarcamos puntualmente, estoy dispuesto a dormir, a pesar de ser vuelo diurno, pues son nueve horas, que se hacen pesadas…
Continuará…
*B.M.*

Cette historie me manquiait beaucoup!!!! Continuez à l'écrire s'il vous plaît
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