*Trabajos de Hercules*


 He estado luchando sin hacer nada por lograrlo, nada físico, me refiero, he luchado con tres trabajos, trabajos de Hércules para mí. Uno ha sido el violín, y no he podido pasar de sacarle unos graznidos más o menos acompasados que le he sacado con mucha rabia. Coger el arco con elegancia, me llevó algún tiempo, después, como es muy costosa la dedicación que hay que ejercer, yo lo achaqué, para mí, descargo, a que mi violín es de 3/4 y, por lo tanto, pequeño para mí y por eso no funcionó la cosa, y ahora está ahí parado, guardado, acompañándole en su sepultura, en forma de funda, dos arcos, un juego de cuerdas nuevo y cera de la buena. Alguna vez, cuando quiero tener conciencia de mis muchas limitaciones o de hacer una cura de humildad y resolver que mi destreza es de baja calidad, lo saco y lo limpio y no me atrevo a rozar el arco contra las cuerdas, pero no oír el lamento que salió de ellas la última vez… Mi autoestima la tengo a refugio, porque la edad te da pátinas de queratina y te endurece y te protege. Yo confieso que no he podido con el violín, pero me encanta oírlo, y no lo odio, al contrario, lo amo, amo su sonido, me calma y me relaja… El dos ha sido el cubo de Rubik, engendro diabólico del búlgaro de ese apellido desde 1974. Cada vez que intento hacerlo, me sale lo que a él le viene en gana; nunca logré completarlo. He usado fichas de combinaciones de giros y repeticiones… Nada… de nada… El tercero es global, ancestral y es el de ser manitas, no hay manera… y el oficio de manitas lo he dejado para no herirme, las herramientas, tienen en su sistema molecular, el sino de que tienen que hacerme daño, yo lo sé y vivo apartado de ellas por ese motivo. Tendría yo 14 años y mi madre me hizo la encomienda de arreglar un azulejo del cuarto de baño… Imaginad lo que pasaría, que tuvo que venir un albañil profesional, a arreglar el entuerto que dejé… Un dato del peculiar sentido de las cosas en mi infancia, mi padre coleccionaba sellos en los años 70 y yo un día los puse a remojo, los limpié con algodón, quitándoles la tinta que reflejaba el lugar y fecha del timbrado, y por si no era bastante con unas tijeras recorté las perforaciones, quitando los bordes y dejándolos rectangulares a todos… Con mi complacencia de trabajo bien hecho… Mi padre, mi padre, se enfadó un poco. 

 Después de esa lección a temprana edad, he procurado no meterme donde no me llaman, aunque no lo he logrado del todo. No hablar de lo que no sé, eso me sale mejor… Y leer de qué va una cosa antes de presuponerla… Y ahí andamos… Sin tocar el violín, sin completar el cubo y sin tocar herramientas y los sellos de correos después de lo del Fórum Filatélico, mejor no hablar. 
 Un dato aparte, el iluminati Reig Pla, que fue obispo de Castellón entre 1996 y 2008, es un personaje que hace cursos para corregir las tendencias gays de la gente, dice que es una enfermedad,  aunque de la pederástia no habla. 
En su momento, tuvo una iluminación e invirtió varios millones de pesetas del obispado, que se perdieron, cuando hubiera sido mucho mejor dar el dinero a los pobres, a los que siempre miró de soslayo.
 Ahora es obispo emérito de Alcalá de Henares, y va soltando sus perlas para gozo de Aznar y Vox… 
 Le tengo un cariño especial y se nota. 
¿No? 

 *B.M.*

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