*ONU, resolución 39/1946*


 Sé que más de un guionista puede, o podría, imaginar todo lo que está servido sobre la mesa de la actualidad, sin levantarse de la cama, porque son los magos de la inventiva. Pero si retrocediéramos en el tiempo unos años, por ejemplo al 12 de diciembre de 1946, que es cuando la Asamblea General de la ONU en su Quincuagésima nona reunión plenaria aprobó la resolución número 39 sobre la cuestión española y dijo que la Asamblea convencida de que el Gobierno fascista de Franco en España fue impuesto al pueblo español, por la fuerza… Recomendaba que se excluyera al Gobierno de Franco, como miembro de la ONU, hasta que se instalara un gobierno nuevo y aceptable… Es la anécdota de esa fecha, decía que si nos retrotrajéramos a ese 12 de diciembre de 1946 ya veo más difícil elucubrar ensoñaciones que juntaran al elenco de políticos y otro tipo de mamporreros que nos corrompen nuestra calidad de vida intentando inyectarnos doctrinas y salmos, cuando todos sabemos que andan faltos de preparación hasta para romper un huevo. 

 Todo esto me ha servido para recordar que el mundo sí condenó el genocidio que hubo aquí y por culpa de la Corte del Tribunal Penal y de los Estados Unidos, que no es firmante del Estatuto de Roma, por ahí anda Netanyahu tan pancho, sin que le echen mano. Mi admirado Antonio Fraguas “Forges” al final de sus viñetas solía poner “Y no olvidemos a Haití“ cuando todos lo teníamos olvidado. Yo pondría hoy, sine die… “Y no olvidemos a Sudán“ Por la barbaridad que se está cometiendo allí, donde conozco gente, buena gente y llevan dos años de guerra, sin sanidad y millones de desplazados. La hambruna, la barbarie, las violaciones a las mujeres, los juicios sumarísimos… No deberíamos olvidar a Sudán… Y mientras Trump, con aranceles, y el Papa de vacaciones en Roma… Bonita ciudad, por cierto… Se come y se bebe muy bien, y se pasea con el síndrome de Stendhal, colgando de la espalda… Yo, mientras, pienso en los mosquitos que hay en la conjunción del Nilo Blanco y el Nilo Azul, los malabarismos, a pesar de las vacunas que llevaba puestas para no coger la malaria. El olor acre de Jartum, la capital, y también recuerdo haber navegado ese Nilo en Egipto, delante del Hotel Old Cataract Aswan, donde Agatha Christie escribió Muerte en el Nilo… Es el mismo Nilo, pero con distinta sangre. La vida es un mogollón de sensaciones… 
 Pero “No olvidemos a Sudán“… Please 

 *B.M*

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