*Metafísica*
De vez en cuando utilizo el tren, me es cómodo, ahora ya no es gratis. No es caro, pero no es gratuito como hasta ahora, pero está bien.
Me gustaría hacer una distinción, como usuario, entre los que viajamos en este medio, quiero separar y distinguir dos clases de personas: los que, independientemente de nuestra edad cederíamos o cedemos, nuestro asiento, a un anciano, a una mujer, a un impedido y los que se posicionan en el asiento como en el sofá de casa y ponen los pies con zapatos o sin ellos en el asiento de delante. Hecha esta distinción, creo que no vale la pena pormenorizar en detalles cerebrales de los concurrentes.
El planteamiento es metafísico. ¿El cerdo sabe que es cerdo y nosotros qué somos y sabemos lo que somos? ¿Vale la pena ser lo que somos? El que se levantaría para ceder su asiento y yo, somos como una zambomba con teclas. No es fácil ser eso, es más fácil ser una zambomba sin más y poner los pies en el asiento de delante y esperar a que pase el Revisor y se los haga bajar y que los vuelva a poner en cuanto se ha ido.
Nada tiene una importancia tan grande como para desgarrarse los vestidos, pero me dan la nariz de que no es un buen camino el que se pierdan los valores, no se defienda la verdad y se mira hacia otro lado, cuando ocurren desastres como los que estamos viviendo. Algún cataclismo moral debería cambiar la escala de valores que impera en estos momentos.
Mañana hablaremos del gobierno, y por cierto, hay que decir que hay una especie de señor en la oposición del gobierno al que le pregunten lo que le pregunten, y siempre acusa al gobierno y al presidente del gobierno de ser culpables. Miraré cómo se llama y ya te diré algo. Veo que es un caso de cerebro de zambomba con una sola nota y además desafinada. ¿Él lo sabrá?
*B.M.*

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