*Bou de Sant Xoxim*


 No sé cómo se me ha ocurrido, con el calor que hace y teniendo aire acondicionado en casa, ir a ver al toro, la salida en el barrio de Sant Xoxim. Por la sombra, camino por la sombra, han tirado el primer cohete a las 17.30 me disponía a salir porque estaba leyendo el final de La conjura de los necios de John Kennedy Toole y ya he acabado con Ignatius, y suena el segundo cohete a las 17.45 y salgo de prisa para llegar a tiempo y ver la salida. Me acerco por el exterior del recinto, que es grande, y me coloco a unos metros del cajón. Cuando salga el toro, lo veré de cerca por detrás si se va buscando a los que le reciben y le recortan. Pum, pum, pum, los tres cohetes, las 18.00, el portón del cajón se resiste porque no han quitado un hierro que hace de seguro, finalmente se abre y sale un toro, colorado ojo de perdiz y avanza raudo hacia los primeros recortadores, uno resbala y el toro le sigue y llega hasta donde estoy yo, yo me retiro para que entre el joven que casi se cae, el toro da un golpe contra los barrotes y derrota varias veces contra los hierros, yo veo un cuerno a 70 cm de mí, el toro continúa cabeceando y a los 15 segundos se va. Delante de mí hay un señor que se ha sentado en el suelo. Lleva el pantalón roto y una mancha de sangre cubre la parte baja de su pierna, alguien experto se quita el cinturón y le hace un torniquete en la pierna a la altura de la ingle, le colocan en una camilla de las que ponen ahora en las calles para trasladar a los heridos, y entre cinco corren a llevarlo a la ambulancia. Ha sido cuestión de segundos. No conozco al señor herido. Continúo por el exterior del recinto, porque no hay demasiados sitios para refugiarse dentro del recinto. Llego a la churrería y miro el producto, pero se me han quitado las ganas de comer... Me mojo la cabeza en la fuente y me lavo la mano que tenía algo de sangre del herido… No… Los toros ya no son lo mío, bueno… en realidad nunca lo han sido. Tengo un final menos dramático de esta historia para no herir susceptibilidades, es este… El toro gris que ha salido era minúsculo y a los diez minutos ya estaban todos encima de él acobardándolo. Me he ido porque no había emoción. Cuando puedo, voy a ver la salida… Los toros son como una caja de bombones… Nunca sabes cuál va a salir. 

 Es la fiesta ancestral de nuestros pueblos, parece ser que es así de verdad. 

 *B.M.*

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