*Keops…Jubu, para los íntimos*
Aquella mañana, como la anterior, era de relax, ya había pasado el crucero por el Nilo descansando y pensando en pasado remoto. El calor a esa hora era soportable, no más de 25°, yo marchaba a pie recorriendo los tres escasos kilómetros que separaban el Hilton de Keops… Me gusta andar a pie por allí para observar toda la potencia del lugar. Llevaba conmigo útiles de fotografía y agua y un sandwich con huevo duro y jamón de York y una naranja.
Me quité el sombrero y me senté sobre él… Estaba a unos ciento y algo de metros de la entrada, y me dediqué a ver los juegos de sombras que ofrece el sol sobre las enormes piedras en su salida diaria. Eran las siete y mis gafas tenían la correcta graduación, había ido a Multiópticas hacía solo 20 días…
No había demasiada gente, turistas, como yo, y los consabidos camelleros que así se les llama, aunque sean dromedarios los animales que llevan, tienen una sola joroba y yo los distingo por la Ll, que lleva y que identifico con las dos jorobas y eso serían camellos. ¡Qué tontería, no?
Cada momento cerca de las pirámides es para mí un ritual, y cada visión una postal, como una noche de bodas.
Ya me he acostumbrado a que Keops sea la edificación que más me sorprende del mundo.
Estaba mirando y mirando las piedras, pero de pronto, fijándome bien, vi en la fila 24 ó 25 desde el ras del suelo, hay 201 hileras hasta la cúspide, vi en esa hilera un perro… que andaba por allí buscando no sé qué, porque comida no hay y agua tampoco… Y me dije: ¡Premio, Anubis, que viene a visitarme!, y me dejé llevar por la magia del dios del inframundo que vigila los cementerios, pero Keops no es un cementerio y me dije: "Este viene a decirme algo…" Y hablaba con él en un sueño irreal cuando alguien me tocó el hombro y me dijo: Señor, póngase el sombrero que le va a dar una insolación… en perfecto español.
Le miré con desprecio y me dije a mí mismo que… Vaya manera de romper una reunión entre una divinidad y un servidor que tiene subrogado su corazón a una tierra inhóspita, pero atrayente, al punto que no hace mucho tiempo después de la vuelta, le propuse a mi hermano ir otra vez y me dijo que no… Ahora estoy esperando cobrar dos cosas que me deben y marchar con Neus que es la que más fácil tiene ir a donde sea… Me gusta que venga conmigo… Dejaré pasar un tiempo, porque he constatado que cuando pienso en un viaje o pienso en ir a algún lugar, suceden cosas… Algún accidente o una pequeña matanza… Pero esto no lo cuentes, que hay quienes piensan que soy algo brujo… Y aunque fuera verdad, no me parece bien que se sepa… Y me pregunto… Quitando la parte mística… ¿Qué estaría haciendo el perro allá arriba en Keops?
Y has de saber que a Keops, los más íntimos, le llamamos Jubu, como los lugareños, porque es más próximo… Más familiar…
*B.M.*

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