*El himno*


 Tengo un vecino japonés que se llama Take y me cuenta que dice el himno de su Japón natal: “Que tu reinado, señor, dure mil generaciones, ocho mil generaciones, hasta que los guijarros se conviertan en rocas cubiertas de musgo”  Él me dice que es la manera de desear una muy larga vida a alguien. Siempre me deja pensativo este hombre. 

 Hay otros países en cuyo himno la  letra no dice nada, es el caso de España, Bosnia-Herzegovina, San Marino y Kosovo, porque no tienen letra. Debe ser que no tienen nada que decir ni desear a nadie. Pero también ocurre al contrario, hay un himno que me gusta, que es único porque está formado por dos canciones diferentes compuestas en las que se utilizan cinco de los once idiomas oficiales. Sí, oficiales, de un mismo país y cada idioma comprende una estrofa. 
 Imagina la letra del himno, aquí, en castellano, euskera, gallego y catalán. Eso no me deja indiferente, porque aquí, donde cada gobernante quiere ser reyezuelo de su trocito, erradicaron a los otros. 
 Lo del crisol de culturas va a ser una mala idea, porque tal parece que en la fusión no se han eliminado las cacas que traía cada uno de los elementos, la y ahí anda todo revuelto y sin aclarar y sin solucionar nada de nada. Si el himno fuera potente y no inexistente, habría un cauce para caminar. 
 ¡Cuánto odio le tengo a la Marsellesa por su potencia y claridad de ideas! 
Aquí todos con el Chinta, Chunta…Tachin, Tachin, Tachin… 
 Espera a que lleguen los incendios y que a los obispos se les caliente el morro y que los políticos estén de vacaciones permanentes, porque divertido no va a ser, pero es que siempre es lo mismo. Chinta, Chunta…Tachin, Tachin, Tachin… 

*B.M.*

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