*Nemi, milagros a domicilio*


 Hay relatos que vienen a buscarte, porque si no, no serías capaz de narrar la realidad, esa realidad que supera la ficción y la deja en mantillas, como un libro al que solo se le diera entrada con el prólogo y sin continuarlo… 

 Hoy ha ocurrido un milagro que ha hecho que una conjunción de circunstancias diversas, dieran forma a un momento mágico, algo bonito, emocionante, rebosante de alegría y pleno de lágrimas, de suspiros y de agradecimientos sinceros… 
 Iba yo a sacar a Nemi, mi preciosa perra, cachorra de apenas dieciséis semanas, guapa, juguetona y capaz de atraer las miradas de las almas puras, amantes de los perros, con sus ocho kilos y medio de ternura y unas patas gigantescas como portadora de sus genes de Braco… 
 Me ha encantado la unión que hemos tenido a primera y segunda vista, ella jugando y yo aguantando sus juegos y su fuerza incipiente, y sus trastadas y su cariño…
 A Neus le había robado el corazón el primer día… A mí me conquistó de a poco a poco… 

 Al relato: salgo de la puerta de casa a la calle, para que las funciones fisiológicas de Nemi, estén educadas al tiempo de las salidas… Y en esa calle hay un banco público y en él una pareja, que está tomando un bocado, después de esconderse por la fuerte lluvia que ha caído en tromba hace un rato… Paso por delante de ellos, y la chica dice en voz alta y la cara desencajada…: ¡Mora...Mora….! Mirando a Nemi, mi perra… Y yo, que sé que su nombre primigenio era Mora, he visto en esa chica a la dueña que, desesperada, venía hoy mismo de poner denuncia en la guardia civil por la sustracción de la perrita… 
Hemos hablado, me ha enseñado la denuncia, fotos y vídeos de hace un mes y he visto en su trato, en sus gestos, en su cara, que era la dueña de verdad… La chica lloraba, abrazaba y daba gracias y se preguntaba cómo es posible tener tanta suerte. 
 Mi corazón aún no lo nota demasiado, he ido a contarle a Neus… Que ya había llorado… 
 Hemos hablado, hemos convenido que es un milagro para la dueña, a la que yo solo le he preguntado unas cinco veces. ¿La vas a tratar bien? Y me he ido solo, con la ausencia de Nemi en mis manos y en mi corazón, que se ha alegrado por la dueña, como si me hubiera ocurrido a mí… 
 Ahora de vuelta a casa, estoy recomponiendo el lugar, que es la casa de mis dos gatas, Ginny y Meleta, que ya casi convivían medio armónicamente con Nemi… Que creo definitivamente que es una emisaria de Anubis, y que tiene el poder de arrebatar los corazones y el cariño de todos los que la miran a los ojos y tienen el supremo placer de verse queridos, por ese manojo de patas y cara guapa… 

 ¡Que la felicidad nos acuda a todos los que la hemos disfrutado en mayor o menor medida…! 

 ¡Ay Nemi… Pero qué guapa eres…! 

 *B.M.*

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

*Hermano*

*El Madrigal, el nostre troç*

*Viaje eclesiástico*