*El coche*


 Y es porque odiamos el coche, que nos lleva a la obligación cada día, que para aceptarlo, en cuanto podemos compramos uno que se sepa, que es caro, como quien no quiere la cosa… 

—¿Has visto qué coche se ha comprado Romualdo? 
—Jolín… Se ve que tenía escondido el dinero que no afloja cuando vamos de ronda de tapas. 
No se vosotros, pero yo amo y odio al coche al mismo tiempo… Hace tiempo me gustó notar la fuerza que tenía el motor. 
Cuando era nuevo, tuve la oportunidad de ponerlo a 240 en la pista de un aeropuerto por estrenar. Da miedo pensar si hubiera reventado una rueda. Esa situación de poderío no estuvo mal. Pero me cabrea y me contraría llevarlo al taller y que me cobren como si hubieran intervenido en el arreglo un cirujano y tres ingenieros de la NASA. Es curioso que los gobernantes chupen de nuestros coches, multas, permiso de circulación y otras menudencias… De manera tan desaforada. 

Aunque entre los políticos, el más listo de la clase, no se conformó con eso y metió el pufo de las ITV, hablamos del capo de capi… El ínclito Zaplana… Que próximamente va a tener que entrar en la cárcel por una de tantas cositas que sabía hacer de forma sutil i campechana, para aprovechamiento propio. 
Yo ahora no tengo coche y entre seguro, permisos, taller, gasolina y multas, me estoy ahorrando un dinero que me hace falta para ya veremos qué agujero o socavón rellenar… de momento voy aguantando, porque la cesta de la compra ha subido un montón y no veas tú a cómo se ha puesto la botella de anís del Mico. 

 *B.M.*

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