*Justicia*
Todos lo habían visto, o casi todos, y nadie podría atreverse a decir nada, aunque quisiera. Era impensable que su testimonio, de llegar a producirse, pudiera ser factible y válido. Ningún juez humano, en su sano juicio, osaría meterse en ese laberinto jurídico.
Clarísimamente, dos de los hermanos habían sido arrojados al vacío por otro de otra familia desde aquella gran altura.
La muerte era más que cierta. Murieron los dos.
No hubo acusación, ni instrucción, ni juicio.
Todo se olvidó y la vida continuó, en un transcurrir simple y natural…
Solo hizo justicia el gavilán, cuando un tiempo más tarde, hizo presa del cuco que había matado a dos carriceros comunes cuando parasitaba su nido.
La naturaleza es sabia… Siempre.
*B.M.*

Comentarios
Publicar un comentario