*Bondad*


Cuando lo que creíamos imprescindible va sobrando, porque sobrará, ya lo verás, y lo inolvidable se olvida, porque no lo dudes, verás cómo se olvida, entonces estaremos tocando suelo y el tiempo lo irá curando todo, los hechos pasarán y nosotros nos quedaremos, presos o confortados con nuestras vivencias. 
Esa intangibilidad eternizará la bondad de nuestro pasado y, gracias a la famosa magdalena de Proust, mojada en el té, nuestro cerebro nos ofrecerá la recompensa de lo bueno de los años jóvenes y vigorosos, cuanto más nos hagan falta las fuerzas para vivir. 
 A mí me escribieron frases como “It’s hard to walk with the devil on your back“... Que si no sabes inglés, mejor que no te lo traduzca. 
Y con esto, la Magdalena de Proust es un lastre complicado de conjugar con vivir y ser feliz, a no ser que aprendas frases o rezos como los que maneja el obispo, que le ahuyentan de las neuronas el sentimiento de culpabilidad y le sume en una espiral de placer onírico, lejos de los desmanes pederásticos o del placer de atesorar dinero y posesiones. 

 Sic transit gloria mundi. 

 *B.M.* 

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