*Testamento ológrafo XXVII*


 No ha habido forma humana de hacer que Emi no viniera a España. Aquí está, a mi lado, leyendo un libro sobre la doma del caballo. 

 Hemos ido a Eslida a ver la casa y la obra, y está tan avanzada que ya tiene cédula de habitabilidad. El alcalde supercontento, por los ingresos por la declaración de obra nueva que he tenido que hacer, han salido 425 m² construidos, Habrá que ir a comprar muebles. Tengo un amigo en La Cenia, que vende muebles potentes, como los que hacen falta aquí. A Emi le ha gustado el entorno de la casa… Los montes, los pinos, los robles, los nogales, las encinas y los alcornoques. Emi come bellotas que prepara asadas y las agrega a las carnes o a las ensaladas. 
 Otra sorpresa es el yoga y el Taichi, que Emi conoce a la perfección. Esta chiquilla se dobla como un junco y tiene un equilibrio corporal y mental que hay ya quisiera yo para mí. 
 -Si me sigues, en tres meses dominarás tu cuerpo y tu mente. Le respondo que me gustaría intentarlo, y quedamos en ello. 
La dejo al cuidado de la casa en Eslida y voy a ver a Miguel Ángel y nos sentamos los tres socios. Yo voy con la finalidad de recordar mi deseo de cerrar la sociedad y olvidarnos de lo que hemos hecho hasta ahora. 
 -Es imposible cerrarla, dice Miguel Ángel, porque somos la delegación de esta diócesis y siempre habrá donaciones que debemos atender, no podemos renunciar sin más, porque ellos no pueden hacer que otros estén tan preparados y sean especialistas como nosotros, por lo cual, aunque sea una operación mensual, tendremos que hacer. Será una especie de penitencia con una compensación muy alta en dinero. Ellos están de acuerdo, yo digo que lo pensaré, lo entiendo, pero quiero dejarlo, a pesar de eso lo pensaré. Quedamos en que lo hablaremos con calma, y Miguel Ángel anuncia que hay que preparar para el día dos una teatralización, con obispo y bulas. Yo lo acepto a regañadientes. La suma es muy importante. 
 He pensado que sería una buena idea para facturar dinero en A, comprar la almazara de Artana y algunos campos de olivos y dar cifras muy altas de ventas para aparentar gran cosecha y después de pagar a Hacienda aflorar el dinero, que si no es así, es imposible gastar tanto sin levantar sospechas. No les he contado a Nuria ni a Irina, que Emi está aquí… No sé cómo hacerlo, a pesar de que decir la verdad, me libera siempre en temas de amor, tengo miedo que Nuria se lo tome a mal. Irina no sé qué reacción pueda tener, pero la verdad es que disfruto de Emi como compañera en todas sus facetas, especialmente su entrega en cuerpo y alma en todo lo que hace. Tengo que pensar cómo decírselo a Nuria y debe ser pronto. A las 8 de la tarde les llamaré y trataré de decirlo y ver qué resulta de todo esto. Si hay enfado, asumirlo y, si no, no sé cómo quedará la cosa. 

Debajo de la casa en Eslida había un pozo como los que se hacían antiguamente para hacer las neveras, donde se recogía la nieve que se convertía en hielo para el verano. Tiene unos 10 m de hondo y paredes de roca, hechos con revestimiento al modo de piedra seca de la zona. Voy a traer a un albañil de Chodos, que a mí me lo cuenta, pero no quiere que nadie sepa que es alfabeto de letras, pero de piedra seca es el dueño del Mediterráneo en sapiencia, ya trabajó para mí una vez, tengo que pagarle el dinero que me pide y mientras dura el trabajo darle para almorzar, cecina de vaca de León y vino de Gandesa, que dice que es el mejor… Ha perdido la visión en un 60 % en ambos ojos por las esquirlas que se han ido metiendo en sus ojos. Dentro de la desgracia, lo prefiero así, porque no sabe dónde está, y cómo se queda en la casa en Eslida. Cuando lo devuelva a Chodos, no sabe dónde ha trabajado; eso me garantiza la opacidad de la ubicación de mi casa, ya que ese pozo va a ser el depósito de una importante suma de dinero. Voy a poner un regulador de humedad y temperatura, que ya he visto para que los billetes no “florezcan” y un sistema de cierre disimulado que nadie va a saber qué hay ahí dentro. 
 ¿Te he contado que una vez me robaron una gran cantidad de efectivo? ¿No? Pues te lo cuento ahora… En el mundo de las finanzas opacas, hay y no hay, a la vez, reglas y leyes escritas o tácitas. Cuando te manejas entre los entresijos de la oscuridad, tienes que ser cauto y tener instinto felino, anticiparte a los acontecimientos y callar y nunca contar nada a nadie… En los primeros tiempos de mi idilio con los dineros vaticanos a través de mi diócesis, con tiempo conseguí para mí, una importante cantidad, creyéndome sabedor de cómo hacer las cosas, puse el dinero en tres sitios diferentes, inconexos, metiéndome en el cerebro del que quisiera robarme, ideé, inventé y creí tener la clave. Uno de los lugares, siguiendo una máxima que circulaba en la Edad Media, fue que puse una cantidad, que estaba tan a la vista, que yo creí justo esa máxima, que, por evidente, nadie iba a pensarlo, pero me equivoqué. El ladrón, ladrona o quien fuese se llevó una cifra gorda, yo sabía que no podía denunciar, ni rebuscar pruebas, ni evidencias, ni sospechar… No hacía falta… Había aprendido que lo que desaparece de esa forma, ya no es recuperable… 
¿Me dolió…? Sí, pero no lo suficiente como para volverme loco… 
 Dije a mis allegados que me iba a Pamplona a operarme de almorranas y volví un mes después. Realmente había ido a hacer un trozo del Camino de Santiago a caballo, en plan señorito. Cuando volví ya no me acordaba del dinero extraviado, porque tenía mucho más, y porque, repito, no hubiera podido hacer nada para recuperarlo. 
 En ese tiempo había una viuda joven, de buen ver, que hacía muchas preguntas sobre mi persona y mis circunstancias, y me hizo llegar el anuncio de que quería verme… No tuve más remedio que acceder, pero para que dejara de tener interés, a través de un primo mío, le hice llegar mi noticia indirecta de que me gustaban los hombres… Mano de santo… Ya no hubo cita, ni más preguntas. 
 Con Sabina, como pago, si quiero, al contado, nunca me faltan besos… 
 ¡Las ocho…!
 -¿Cari? 
-¿Nuria? ¿Cómo estás? ¿Cómo va el trabajo? 
-Bien, todo bien, un poco de falta de planificación, pero todo se andará. 
-¿Te gustó China? ¿Se ha portado bien Emi? 
-Sí, Cari, todo ha ido bien, es espectacular… 
 -¿Es espectacular China o Emi? 
-De eso quería hablarte… 
 -No hace falta, recuerda que tú eres mi creación, mi amor, y te conozco y sabía lo que pasaría con Emi… Te lo mereces, tú sabes que yo soy la diosa madre, y que puedo dejar que juegues en las laderas de nuestro Olimpo… Nos aclaramos sin hablar… Me gusta que disfrutes porque sé que ella es de campo y de caballos y estiércol, como tú… Yo siempre seré la ubre principal que te amamante… Te quiero… Ya sabes cómo te quiero, con todos tus defectillos… Pero no me hagas tía-abuela-madrastra… Por favor. Y no te preocupes que a Irina ya se lo explicaré yo… Sin problemas… Arregla todo lo que puedas por ahí… Hazme una casa rural bien hecha que ya tengo ganas de montar a caballo a dúo contigo, a pelo… Iré llamando… 
 -Nuria… Te quiero… Eres la cosa más especial que pueda imaginar nadie, incluso yo… 

 ¡Ostras, qué descanso…! 
¡Es que Nuria es mi musa…! 
Voy a continuar con Miguel Ángel y mi compañero y después a contarle a Emi, lo que hay de nuevo… 
¿Por qué me gustará tanto Emi?
¿Por qué me gustará tanto Nuria?
¿Por qué me gustará tanto Irina? 
Si estoy enfermo de esto… No quiero que se me pase… 
Voy a poner los pies en el suelo, y a hacer un listado de deberes… Y a trabajar en ello, y a cerrar cosas… 
¿Por qué seremos tan superficiales, por qué? 
Sin ir más lejos, el otro día creía adivinar una cana en Nuria, otra en Irina y, sin embargo, Emi no tiene… 
Y yo tengo un montón… 

 Continuará…

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